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jueves, 29 de mayo de 2008

Escándalos


El escándalo del Padre Brown
es la última colección de relatos del Padre Brown. En su origen, esta recopilación, que Chesterton publicó poco antes de su fallecimiento, contenía ocho casos, titulados con el que inicia la colección; a ellos, en la edición de Valdemar de 2007, se añaden dos más que no habían sido entregados para su publicación.

Como es habitual, todos estos relatos hablan de que las cosas no son lo que parecen, no sólo porque quienes parecen sospechosos al principio luego no resultan serlo, sino porque la realidad es más compleja de lo que a simple vista se ve. Es certero el título pues, aparte de ser el del primer relato y de mostrar en él cómo la conducta del protagonista resulta escandalosa si se presenta parcialmente, también se corresponde con el impacto que causan sus juicios, a veces tan políticamente incorrectos, sobre los modos de pensar y sobre los personajes que triunfan en nuestro mundo. Así, en La persecución del señor Blue el P.B. manifiesta que siente «simpatía por las personas que son inútiles y fracasadas según propia confesión, tal vez porque hay tantas personas inútiles y fracasadas sin confesarlo».

La contundencia del P.B. contra quienes se han enriquecido injustamente tiene aquí una formulación escandalosa: en La persecución del señor Blue, afirma que, considerando la forma en que se había enriquecido el asesinado, e incluso considerando el modo en que la mayor parte de los millonarios han amasado sus fortunas, cualquiera es sospechoso de hacer algo tan natural como asesinarlos. En La máscara de Midas se habla de uno de esos magos de la modernidad, «un genio de las finanzas cuyos «robos eran robos a miles de pobres». También hay un caso, La punta de un alfiler, «el enigma más complejo y extraño al que me he enfrentado» según afirma el P.B., en el que se habla con simpatía de un aristócrata cuya mala conciencia le hace volver sobre sus pasos anteriores.

Entre las pautas de conducta o actitudes en la vida que se pueden destacar, una es la de El problema insoluble, cuando el Padre Brown afirma que «no es generoso hacer de la paciencia de Dios con nosotros un cargo contra Él». Otra, muy interesante, es cuando en La punta del alfiler apunta que hay gente que no puede ver la solución de un problema porque no pueden ver ni siquiera el problema. Otra más, que proclama en El hombre verde, es esta: «No hay nada malo en tener ambiciones, pero él tenía ambiciones y las llamaba ideales. El viejo sentido del honor enseñó a los hombres a sospechar del éxito; a decir: “Esto es un beneficio, debe ser un soborno”». Y otra, que vuelve al planteamiento central de su obra Herejes, es la de El crimen del comunista, cuando el P.B. aclara que una vida no puede «estar en lo justo» si los planteamientos que la sustentan están equivocados.

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