Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Nuevas versiones de antiguas leyendas' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
LawheadMerlin.jpg

miércoles, 27 de agosto de 2008

Nuevas versiones de antiguas leyendas


Después de la buena impresión que me dejó Hood busqué más obras de Stephen Lawhead.

En primer lugar leí Bizancio, una obra de aventuras muy elogiada por los seguidores del autor y... no la terminé: no está bien escrita, se hace prolija porque falta criterio para seleccionar qué contar y qué no, y el protagonista —un monje irlandés del siglo X que viaja a Bizancio y le pasan todo tipo de cosas— no resulta creíble.

Después de Bizancio leí Taliesín y Merlín, los dos primeros libros del ciclo Pandragón, el de más éxito de  Lawhead según parece, una serie de seis novelas donde se cuentan las leyendas artúricas ambientadas en la época final de la dominación romana.

El primero, Taliesín, cuenta en tercera persona las andanzas del personaje, a quien el autor sitúa en el siglo IV después de Cristo, en el interior de la Britania dominada por los romanos. El argumento tiene dos hilos. En uno, el heredero de uno de los pequeños reinos del interior encuentra un chico recién nacido de origen desconocido: Taliesín; luego se casa y adopta al niño que, según los druidas, está predestinado a ser el mayor bardo de la historia. El otro escenario es la Atlántida, donde la princesa Charis, después de que su madre muera asesinada, se hace bailarina y, luego, logra que varios barcos abandonen la Atlántida poco antes de su hundimiento y alcancen las costas de Britania. Más tarde Taliesín y Charis se casarán y tendrán un hijo: Merlín.

El segundo libro, Merlín, está contado en primera persona por el protagonista. Narra su infancia y juventud, sus amores con Ganieda, su papel como consejero del rey Aurelius y luego de su hermano Uther, el nacimiento póstumo del hijo de Aurelius a quien él se llevará consigo y pondrá por nombre Arturo. La narración termina poco después de ese momento, cuando Merlín deja la espada real profundamente clavada en la piedra, en espera de que aparezca quien pueda sacarla, el futuro rey de Britania. Los acentos son quejosos y, al fondo, siempre pende la amenaza de su tía Morgian.

El primer libro es el mejor pues, aunque su ritmo es lento, las cosas se cuentan bien, hay tensión en el argumento y algunas escenas de acción o de particular dramatismo están conseguidas: al autor parece que se le da mejor la tercera persona. El segundo libro es más flojo: algunos episodios podrían suprimirse, los acentos de plañidera de Merlín suenan artificiosos, hay más defectos de adjetivación y más barroquismos descriptivos completamente huecos —por ejemplo: «percibí el sonido de su risa como si se tratara de plata líquida en el aire del atardecer» dice Merlín cuando conoce a Ganieda—. La construcción de personajes de ambas historias no es buena, pues todos hablan bastante igual y, con excepción tal vez de Taliesin y de Charis, no tienen personalidades distintivas. Además, en la traducción hay modismos catalanes.

Uno de los propósitos del autor es el de cristianizar estas leyendas: Taliesín, heredero de los antiguos druidas, se bautiza y ve su vida como una misión encargada directamente por Dios; el mismo espíritu tiene su hijo Merlín, cuyo pensamiento y comportamiento están presididos por el deseo de instaurar un mundo cristiano y por combatir contra los poderes diabólicos que intentan impedirlo. A favor del intento del autor se puede decir que su narración es elegante y que defiende valores de nobleza y caballerosidad. En su contra se han de mencionar varias cosas: una, que conjugar la existencia del Otro Mundo y la magia de los druidas con el mundo sobrenatural cristiano es un empeño más que dudoso; otra, que hay una excesiva insistencia en la cuestión, algo que también se debe a la falta de contención narrativa ya citada; y otra objeción es que con recreaciones así lo respetuoso es no ir mucho más lejos de las leyendas originales, por más que se hayan hecho intentos semejantes con propósitos contrarios.

Stephen Lawhead. Bizancio (Byzantium, 1996). Barcelona: Círculo de lectores, 1999, 3ª impr.; 752 pp.; trad. de Susana Beatriz Cella; ISBN 10: 84-226-7473-4.
Stephen Lawhead. Taliesín (Taliesin, 1987). Barcelona: Timun Mas, 2008; 492 pp.; col. Fantasís épica; trad. de Gemma Gallart; ISBN: 978-84-480-3627-0
Stephen Lawhead. Merlín (Merlin, 1988). Barcelona: Timun Mas, 2008; 583 pp.; trad. de Gemma Gallart; ISBN: 978-84-480-3628-7.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo