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Nota: 'Sinceridad vigorosa y amor a la verdad' :: bienvenidosalafiesta ::    
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viernes, 16 de enero de 2009

Sinceridad vigorosa y amor a la verdad


Como, hasta el momento, las citas que he ido poniendo de Middlemarch son cortitas, he aquí un párrafo que da más idea de la maestría para la ironía de George Eliot: «En Middlemarch era imposible que una esposa permaneciera mucho tiempo ignorante de que la ciudad tenía una mala opinión de su marido. Quizá ninguna amiga íntima llevase su afecto tan lejos como para exponer con sencillez a la interesada los desagradables hechos que se conocían o se creían conocer sobre su marido; pero cuando una mujer con mucho tiempo libre para dar vueltas a la imaginación podía emplearla de repente en analizar algo muy desfavorable para sus vecinos, concurrían diferentes impulsos morales susceptibles de estimular su revelación. La sinceridad era uno de ellos. Ser sincero, según la fraseología de Middlemarch, significaba usar la primera ocasión disponible para hacer saber a esos amigos que no se tenía una visión positiva ni de su capacidad, ni de su conducta, ni de su posición; y una sinceridad vigorosa nunca esperaba a que pidiera su parecer. Venía a continuación el amor a la verdad: una afirmación muy general pero que en esta acepción significaba oponerse con energía a que una esposa tuviera un aire más alegre de lo que justificaba la reputación de su marido, o se mostrara en exceso satisfecha con su suerte: a la pobre criatura había que insinuarle que, si se supiera la verdad, se complacería menos en el sombrero que llevaba y en nuevas recetas de platos ligeros para una cena con invitados. Más fuerte que todos los demás impulsos era la preocupación por la reforma moral de la amiga, a veces identificada con su alma, que saldría beneficiada mediante observaciones tendentes a la melancolía, pronunciadas con acompañamiento de miradas pensativas a los muebles y una actitud en la que quedara implícito que no se decía todo lo que se sabía en consideración a los sentimientos de la interlocutora. Podía afirmarse, en conjunto, que una caridad ardiente empujaba a las almas virtuosas a hacer desgraciadas a sus vecinas por su propio bien».

George Eliot. Middlemarch. Un estudio de vida en provincias (Middlemarch. A Study of Provincial Life, 1872). Barcelona: Alba Editorial, 2000; 890 pp.; col. Clásica Maior; trad. de José Luis López Muñoz; ISBN: 84-84280195.

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