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sábado, 10 de enero de 2009

Periodismo y magia


No sé qué diría Chesterton de un libro suyo editado en una colección con el nombre de Abyectos. Tal vez que, a pesar del impacto que causó en su momento con Magia —una obra teatral de la que se hicieron casi 150 representaciones—, su poco éxito posterior justificaría el que algunos la consideren «despreciable», el significado habitual de abyecto, o el que aparezca como un libro «humillado», una segunda acepción ahora en desuso.

Lo cierto es que Magia, la primera de las obras teatrales que Chesterton escribió a instancias de Bernard Shaw, no es una lectura convincente para un lector común. Este puede apreciar que las ideas y los diálogos tienen brillantez pero echará de menos el contexto apropiado y con facilidad puede sentirse perdido. No hay que olvidar que Chesterton es un maestro de las descripciones y de la creación de personajes: aquí solo resulta convincente, a partir de los diálogos, el Duque, un tipo que siempre termina sus parlamentos con frases como «no podemos seguir como en la antigua Britania», «no podemos regresar a los tiempos de la Inquisición española»... Es bueno también saber que el mismo Chesterton reconocía que la historia corta en la que se basó para preparar Magia era mejor.

El argumento trata de las situaciones que se crean cuando un ilusionista es contratado por el Duque para entretener a sus invitados: sus dos sobrinos, el Doctor y el pastor Smith. Se suceden los diálogos entre unos y otros mientras el ilusionista y la sobrina se enamoran; y el sobrino, que no cree en nada, intenta buscar explicación a todos los trucos del ilusionista y enferma. Entre los comentarios jugosos de la obra está la explicación del ilusionista de que periodismo y magia se «basan en principios opuestos. El objeto de la magia es no explicar algo que sucede. (...) El del periodismo es explicar algo que no sucede». O las disquisiciones del pastor Smith para explicar que los milagros fraudulentos no demuestran que los verdaderos santos y profetas no existan: «señalar un billete falso no basta para abolir el Banco de Inglaterra».

En fin, interesante para tomar un poco más la medida de la versatilidad y el genio literario de Chesterton; jugoso, por supuesto, para quien ya conozca su obra; pero no es el libro más apropiado para un primer acercamiento al autor.

G. K. Chesterton. Magia (Magic, 1913). Barcelona: ElCobre, 2008; 97 pp.; col. Abyectos; trad. de Juanjo Estrella; ISBN: 978-84-96301-49-2. Otra edición, titulada Magia: una comedia fantástica, en Sevilla: Espuela de Plata, 2010; 128 pp.; col. El teatro moderno; trad. de Vicente Corbi; ISBN: 978-84-96956-96-4.

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