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Nota: 'El surgimiento de un mundo terrible' :: bienvenidosalafiesta ::    
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domingo, 8 de marzo de 2009

El surgimiento de un mundo terrible


He leído con interés La historia no ha terminado, de Claudio Magris, una recopiliación de artículos nacidos en ocasiones distintas, en los que, afirma el mismo autor, «se habla de laicidad, liberada del equívoco que la contrapone incorrectamente a la fe; de la necesidad y de los límites del diálogo entre culturas; de las relaciones entre el Estado y la Iglesia, o entre ética y derecho; del espíritu religioso; de la creciente regresión irracionalista de la ciencia ante las mutaciones extraordinarias que parecen transformar la identidad y naturaleza misma del hombre; de la involución política que en los últimos años ha puesto y está poniendo en peligro los valores elementales de la democracia y el liberalismo; de violencia y de guerra, de la unidad nacional, de los micronacionalismos viscerales y de los horizontes europeos...».

Una consideración, entre otras que me han gustado, es esta: «Una sociedad liberal le tiene que permitir a un individuo casi todo —sus ideas, sus placeres, sus deseos, sus manías—, y prohibirle categóricamente las pocas cosas que pueden hacer de él un carnicero, ya sea grande o pequeño, de otros individuos; esas acciones violentas deben ser convertidas en tabú, arrancadas de cuajo antes de que puedan presentarse como opciones concretas ante nuestras mentes. Dostoievski veía el surgimiento de un mundo terrible en el que “todo está permitido”; y cuando todo está permitido, todo acaba por suceder. Obviamente incluso el autor de un delito, que es un hombre que nunca puede reducirse sólo al crimen cometido, ha de ser tratado con respeto y dignidad, tutelado en sus derechos y defendido de todo posible desquite, del mismo modo que habría que defender a Mengele de una multitud que quisiera lincharlo. Pero no hay que confundir el respeto al delincuente con una vaga disposición a respetar su delito —de por sí estúpido, como todo delito—. El “todo está permitido” parece dar imperceptibles pasos adelante, insinuar funestas expansiones posibles».

Claudio Magris. La historia no ha terminado. Ética, política y laicidad (La storia non è finita, 2006). Barcelona: Anagrama, 2008; 299 pp.; col. Argumentos; trad. de J. A. González Sainz; ISBN: 978-84-339-6281-2.

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