Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Un talante caballeresco' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
ChestertonAcusado.JPG

sábado, 6 de junio de 2009

Un talante caballeresco


El acusado
es una recopilación de dieciocho artículos que Chesterton publicó en The Speaker. Su segunda edición comienza con una «Defensa de una nueva edición» en la que habla de que las cosas primero deben ser amadas para que luego se puedan mejorar, desarrollo de la idea que ya comentara en la «Introducción» de que la disposición optimista es mucho mejor que la pesimista si uno desea de verdad cambiar las cosas. En castellano varios están publicados en Correr tras el propio sombrero: «En defensa de la novela de quiosco», «Defensa del absurdo», «Defensa de la farsa», «Defensa de las novelas de detectives». Los demás son: «Defensa de los votos arriesgados»; «Defensa de los esqueletos»; «Defensa de la publicidad»; «Defensa de los planetas»; «Defensa de la pastora de porcelana»; «Defensa de la información útil»; «Defensa de la heráldica»; «Defensa de las cosas feas»; «Defensa de la humildad»; «Defensa del argot»; «Defensa del culto al niño»; «Defensa del patriotismo».

Todos ellos son un intento de ver la cara positiva de realidades que, con frecuencia, se critican; y, al mismo tiempo, de mostrar cómo, con frecuencia, lo que se critica no es lo que verdaderamente merece ser criticado. Es como si Chesterton tuviera una especie de talante caballeresco que le hace ponerse al lado del agredido para combatir a quienes tienden a presentar las cosas como peores de lo que son, y un espíritu que por encima de todo procura ver las cosas sin el conformismo propio del acostumbramiento. En general sigue también la pauta de tomar partido por los más débiles frente a cualquier posición de superioridad esnob o, simplemente, irreflexiva. Así, explica las razones lógicas del gusto mayoritario de las novelas baratas, habla de la riqueza y el colorismo del lenguaje de jerga de los menos cultos, juzga como sanísimo el ser sentimentales ante los niños, etc. A lo largo de su vida Chesterton publicará bastantes más artículos con el mismo espíritu y con títulos que comienzan también por «Defensa de...».

A veces el título no responde con exactitud al contenido y, aunque sí comienzan con él, luego derivan en otra cosa. Por ejemplo, «Defensa de la pastora de porcelana» termina siendo un elogio de los méritos de la novela pastoril, idea que desarrollará en El hombre eterno; «Defensa de los votos arriesgados» acaba en una justificación entusiasta del compromiso matrimonial (idea que aparecerá de nuevo en «En la Plaza de la Bastilla», Enormes minucias, cuando dice que «las cosas de más valor en lo humano son las cosas irrevocables»; y por supuesto en La superstición del divorcio); «Defensa de la heráldica» habla de lo que se ha perdido con la desaparición del colorido propio de un mundo aristocrático y con la llegada del igualitarismo ramplón, en el que al ciudadano común no se le dice «“eres tan bueno como el duque de Norfolk” sino que, con una fórmula supuestamente más democrática, se le contenta con un “el duque de Norfolk no es mejor de lo que tú eres”».

Sin embargo, en otros artículos título y contenido encajan perfectamente. «Defensa de la humildad» presenta el arte de ver todas las cosas del universo tal como son en realidad: de un tamaño inconmensurable; igual que las ve un niño de cuento de hadas que no teme hacerse pequeño, y justo al contrario de cómo las ve un «sabio que pone su fe en la magnitud y en la ambición» y que «se va haciendo más y más grande, como un gigante, lo que significa tan sólo que las estrellas se van haciendo más y más pequeñas». «Defensa del patriotismo» contiene la famosa cita de que decir «my country, right or wrong» es como decir «mi madre, borracha o sobria», una bobada cósmica, y subraya que resulta demencial que un inglés ame a su país por su espíritu comercial o por su expansión imperial en lugar de amarlo por ser el país de Shakespeare o Newton, un verdadero motivo por el que sentirse justamente orgulloso.

G. K. Chesterton. The Defendant, 1901. Edición en castellano, titulada El acusado, en Sevilla: Espuela de Plata, 2012; 196 pp.; col. Literatura universal; trad. de Victoria León Varela; ISBN 13: 978-84-15177-50-0.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo