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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Emociones de lector


Dos libros que hablan de libros: El Lazarillo de Amberes, de Eliacer Cansino, y El libro salvaje, de Juan Villoro.

El primero es un relato corto cuyo narrador, Lolo, recuerda un episodio de cuando tenía 17 años: debe acompañar a su padre, un personaje curioso, a comprar una vieja edición del Lazarillo y, como su padre cae enfermo, es él quien debe hacerse cargo de la negociación y burlar a unos competidores. Es una narración simpática, que tiene tensión, y que habla del entusiasmo por los libros antiguos y del descubrimiento del hijo de algunas cualidades de su padre.

En el segundo, el narrador, Juan, cuenta lo que le ocurrió cuando tenía 13 años y sus padres se divorcian: se va a vivir una temporada con su extravagante tío Tito, que vive solo en una enorme casa llena de libros, que le da todo tipo de lecciones sobre los libros y le habla de que tal vez él pueda encontrar «El libro salvaje», un libro que una y otra vez se le ha escabullido a él; además, conoce a una chica que le ayudará en su búsqueda. Relato descompensado aunque, como el autor escribe bien y es ingenioso, tiene momentos divertidos, diálogos agudos, frases felices y buenas descripciones de la vida y las emociones de un lector. Tal vez, como empieza en serio y todo acaba siendo disparatado, el argumento no atrapa y el lector siente que no encajan los numerosos elementos fantásticos, ni con las preocupaciones reales del narrador por el divorcio de sus padres, ni con otras consideraciones de calado que salpican el libro.

En general, los libros que hablan del amor a los libros tienen el problema de que, con frecuencia, se plantean o se presentan como una forma de atraer a quienes no leen y, en mi opinión, esa es la función que raramente pueden cumplir. En esa dirección creo que son preferibles los elogios concretos y discretos y, sobre todo, si hablamos de personas que son poco lectores, lo que más importa es que la historia sea muy buena. Además, los ditirambos repelen: por ejemplo, cuando en El libro salvaje el tío Tito le dice a Juan que el libro «es el mejor medio de transporte: te lleva lejos, no contamina, llega puntual, sale barato y nunca marea», algunos lectores pensamos inmediatamente que también hay libros mareantes, caros, contaminantes y que no llevan a ningún sitio. Dicho esto, sí se puede decir que libros así, y me refiero sobre todo al de Juan Villoro, sí tienen el interés de que pueden hacer regresar a ciertos adultos a las emociones de algunos momentos de su vida como lector.

Eliacer Cansino. El Lazarillo de Amberes (2006). Madrid: Anaya, 2009; 59 pp.; col. Espacio de lectura; ilust. de Federico DELICADO; ISBN: 978-84-667-8495-5.
Juan Villoro. El libro salvaje (2008). Madrid: Siruela, 2009; 105 pp.; ISBN: 978-84-9841-309-0.

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