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martes, 23 de febrero de 2010

Cosas injustas de antes y comentarios bobos de ahora


Las aventuras del caballero Trenk,
de Kirsten Boie, es una historia entretenida y bien contada, con acentos de cuento popular y de relato de aventuras, que se dirige a lectores niños.

Se sitúa en la Edad Media. Su protagonista es el joven Trenk que, como ve que su padre es azotado año tras año por no poder pagar unos impuestos injustos a su señor, decide huir llevándose a su cerdo Porquín. Encuentra primero a unos juglares y aprende algunas habilidades que le serán útiles. Después se hace pasar por sobrino del caballero Hans de Granhonor y recibe adiestramiento en su castillo para llegar a ser un caballero. Junto con la hija de Hans de Granhonor, Thekla, tendrá que hacer frente a un dragón.

A favor: el argumento está bien hilado, los personajes principales están bien dibujados, el tono de conjunto es divertido y optimista, la integración de texto e ilustraciones lo hacen un libro atractivo.

En contra: los acentos muy didácticos del narrador, que no sólo explica cosas sino que, además, hace notar al lector que seguramente no las sabe; y que no se conforma con mostrar lo que pasa sino que lo aclara una y otra vez para quien no sea capaz de darse cuenta por sí mismo.

Aunque ya desde la presentación de personajes, donde se dice que Thekla de Grandhonor «hace muchas cosas que entonces no podían hacer las chicas», el lector puede suponer lo que le aguarda, tal vez no esperara un párrafo así: «tal vez ignores que en esa lejana época las mujeres tenían prohibido ser actrices (¡sí, claro que era injusto!), por lo que se utilizaban a chicos jóvenes disfrazados de mujer o de jovencita para interpretar los papeles femeninos». Luego, varias veces el narrador hace notar cosas parecidas e insiste en que «afortunadamente esos tiempos han quedado atrás» (un claro ejemplo de lo señalado hace días).

Más aún: cuando el narrador afirma que «en esa época los hombres pensaban que las mujeres eran delicadas, débiles, miedosas y no demasiado útiles cuando había que luchar», debe tener en la cabeza a mujeres que no han hecho nada en la vida (y que por tanto sólo pueden ser de clase alta), pero no se le ocurre pensar que las mujeres campesinas y trabajadoras de la Edad Media (que eran la inmensa mayoría) no tenían nada de delicadas, y tendrían de débiles y de miedosas tanto como sus hermanos, sus maridos o sus hijos, ni más ni menos, y, si me guío por mi conocimiento de las mujeres campesinas de mi familia, seguramente menos. En fin, es también una falta de seriedad indicar en la contracubierta la «rigurosa ambientación histórica» del relato.

Kirsten Boie. Las aventuras del caballero Trenk (Der kleine Ritter Trenk, 2006). Barcelona: Salamandra, 2009; 288 pp.; trad. de José Antonio Soriano Marco; ISBN 13: 978-84-9838-226-6.

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