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Nota: 'Chicos que huyen' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 20 de mayo de 2010

Chicos que huyen


Dark Dude
es la primera y premiada novela para jóvenes de Oscar Hijuelos, premio Pulitzer hace años. No es genial y, para muchos, no tendrá un particular interés, pero sí habrá quien valore lo que se cuenta, por lo que tiene de buen retrato de unos chicos desorientados y de unos ambientes socialmente desastrados, y cómo se cuenta, con fluidez y mucha más elegancia de lo que se acostumbra en el género.

Finales de los años sesenta, Harlem, Nueva York. El narrador y protagonista es Rico Fuentes, un chico de dieciséis años, cubano pero rubio debido a un antepasado irlandés. Su padre tiene buen corazón pero es alcohólico. Su madre es una buena mujer pero muy gruñona. Su amigo Jimmy, portorriqueño, es drogadicto; junto con él, pues es un buen dibujante, Rico sueña con llegar a formar una pareja famosa de autores de cómic. Cuando cambia del colegio católico del Bronx a un nuevo centro escolar, por su aspecto de «frijol blanco» solitario en medio de una multitud de «frijoles pintos y negros», sufre un fuerte acoso que le hace dejar de ir a clase. Ante la amenaza de sus padres de mandarlo a Florida con un tío militar, y ante el deseo de Jimmy de abandonar el mundo de la droga, deciden huir y unirse a un amigo mayor, Gilberto, portorriqueño, que cuando había ganado la lotería se había marchado a una «tierra mágica de leche, mantequilla y maíz llamada Wisconsin». En ese punto comienza una nueva historia que poco tiene que ver con la del principio: primero un viaje por carretera con encuentros raros, luego las ocupaciones de una granja donde hay que realizar tareas inimaginables, después el trabajo nocturno en una gasolinera...

Narración buena con mucho lenguaje de argot y muchas palabras que van en español en el original inglés. Me queda la duda de si la expresión «ser cool» era una expresión juvenil propia de los años sesenta. Abundan las frases cortas y los puntos y aparte: una forma de facilitar la lectura al público joven poco lector que puede identificarse con las peripecias de Rico y sus amigos. El mundo interior del protagonista queda bien perfilado aunque no así el de los demás personajes: muchos acaban siendo como postes cuya única función es sostener el relato. Hay momentos intensos: por ejemplo cuando Rico, harto, decide drogarse y es su amigo drogadicto quien de ninguna manera le deja. Hay momentos tragicómicos: cuando Rico llega al colegio y sabe que un alumno ha muerto en un tiroteo y, por un lado, ve la satisfacción de sus compañeros por el día libre que les espera y, por otro, a la profesora Thompson que les da la noticia y dice: «Pero recuerden siempre que, sin importar cuán a menudo ocurran este tipo de sucesos trágicos, hemos de permanecer positivos, ¿entendido?». Hay honradez y elegancia en la forma de tratar las relaciones sexuales: el autor no recurre a esta cuestión para ganar lectores y su narrador explica que tiene por norma no hablar de algunos asuntos.

Como tantas novelas norteamericanas sobre chicos con problemas esta también es muy deudora de Las aventuras de Huckleberry Finn. Rico es un gran lector de esa novela: se siente identificado con la fuga de Huck y Jim en busca de la libertad, se le plantean problemas de conciencia como se le planteaban a Huck, y, como él, tiene un padre alcohólico, rasgo que comparte con otros personajes, entre otros la chica de la que se ennovia. En realidad, todos los personajes jóvenes de la historia huyen, y podemos apuntar en esa cuenta el hecho de que todos consuman marihuana; Rico, aunque confusamente intuye que no ha de hacerlo, no tiene ningún motivo fuerte para no tomarla y, muchas veces, se deja llevar por lo que hacen los demás (en otra novela del género un chico decía un «sé que no debo hacerlo pero no sé por qué»). En cualquier caso, la historia habla bien de amistad, de prestar ayuda y dar buenos consejos entre amigos, de responsabilidad familiar, también de los hijos hacia los padres, de ver el lado bueno del aprendizaje a partir de los fracasos. Habrá quien piense que no es mucho, lo sé...

Oscar Hijuelos. Dark Dude (2009). León: Everest, 2009; 430 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-441-4316-3.

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