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Nota: 'Huérfanos y pícaros' :: bienvenidosalafiesta ::    
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viernes, 3 de septiembre de 2010

Huérfanos y pícaros


El buen ladrón,
de Hannah Tinti, es una novela que se desarrolla en Nueva Inglaterra, en el siglo XIX, y cuyos protagonistas son pícaros con grandes dosis de humanidad aunque saqueen cementerios y cadáveres, como algunos personajes dickensianos de Historia de dos ciudades o de Nuestro común amigo.

Comienza en un orfanato llevado por unos frailes, donde un chico de doce años al que le falta una mano, Ren, es reclamado un día por un tipo con mucha labia, Benjamín, que dice ser familiar suyo. Ren acaba siendo cómplice de las andanzas de Benjamin y su socio Tom, que ganan dinero desvalijando cadáveres o, incluso, los cadáveres completos (fresquitos, porque si no, no sirven) para venderlos a un médico con intereses científicos.

A pesar de lo grotesco de tipos y situaciones, y de que también hay momentos de crueldad, la novela se deja leer bien. Está bien contada, tiene pasajes y ambientes originales —como el de la fábrica de ratoneras—, tiene momentos propios de cuento popular —como los de un enano que baja cada noche por la chimenea—, y toda ella está guiada por la incógnita de siempre: ¿quiénes fueron los padres de Ren?

Hannah Tinti. El buen ladrón (The Good Thief, 2008). Barcelona: Anagrama, 2008; 360 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Jesús Zulaika; ISBN 978-84-339-7529-4.

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