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Nota: 'El camino de los artistas' :: bienvenidosalafiesta ::    
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domingo, 16 de enero de 2011

El camino de los artistas


Cuenta Zbigniew Herbert que, según parece, en 1924 se encontró una carta en una tienda de antigüedades de Leiden. Algunos piensan que puede ser una carta que dirigió Johannes Vermeer a un amigo suyo, Antonie van Leeuwnhoek, un naturalista que contribuyó a mejorar el microscopio. En esa carta, después de contarle a su interlocutor una historia, el autor concluye:

«Sé que deseáis sacar a la gente del laberinto de la superstición y la casualidad, que queréis darle conocimientos seguros y claros, la única defensa (en vuestra opinión) frente al temor y la angustia. Pero ¿nos traerá realmente alivio sustituir la palabra Providencia por la palabra necesidad?

De seguro que me reprocharás que nuestro arte no soluciona ningún enigma de la naturaleza. Nuestra tarea no es la de solucionar enigmas, más bien la de hacernos conscientes de los mismos, inclinar la cabeza sobre ellos y mantener preparados los ojos para un entusiasmo y admiración incesantes. (…)

Los utensilios de los que nos servimos son en realidad primitivos (un palo con un manojo de pelo fijado en un extremo, una tabla rectangular, pigmentos, aceites) y no han cambiado desde hace siglos, lo mismo que el cuerpo y la naturaleza humana. Si comprendo bien mi tarea, se basa en conciliar al hombre con la realidad que le rodea; por eso mis hermanos de gremio y yo repetimos infinitas veces el cielo y las nubes, los retratos de personas y de ciudades, el universo de las cuatro estaciones, porque sólo en él nos encontramos seguros y felices.

Nuestros caminos se separan. Sé que no conseguiré convencerte y que no dejarás de pulir lentes ni de levantar tu torre de Babel. Permítenos, sin embargo, seguir con nuestro proceder arcaico, decir al mundo una palabra de reconciliación, hablar de la felicidad, de la armonía encontrada, del eterno anhelo del amor correspondido».

Zbigniew Herbert. «Una carta», en Naturaleza muerta con brida (Martwa Natura z Wedzidlem, 2004). Barcelona: Acantilado, 2008; 221 pp.; trad. de Xavier Farré; ISBN: 978-84-96834-45-3.

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