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Nota: 'Sólo para quienes han sido niños' :: bienvenidosalafiesta ::    
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miércoles, 27 de abril de 2011

Sólo para quienes han sido niños


A un artículo de Stevenson en el que decía que todos los niños han buscado siempre tesoros enterrados, Henry James le replicó que él nunca había buscado ninguno, y Stevenson le volvió a contestar diciéndole que, en ese caso, es que él nunca había sido niño.

He pensado eso al leer La cueva de los Doblones, de Julio César Romano, un relato corto ambientado en Mohedas de la Jara, Toledo, en la que tres chicos y una chica encuentran un extraño medallón que les termina conduciéndoles a un antiguo tesoro inca.

Todo suena conocido pero este tipo de historias siempre captan el interés si, como es el caso, resultan cercanas, están bien escritas, y los toques de fantasía son los justos. Además, los protagonistas, un chico del pueblo y tres veraneantes, se perfilan lo suficiente para que sus choques añadan la tensión necesaria para desencadenar los acontecimientos.

Julio César Romano. La cueva de los Doblones (2010). Valencia: Brief, 2011; 117 pp.; ilust. de Marta Gil Colomina; ISBN 13: 978-84-15204-03-9.
Henry James – Robert Louis Stevenson. Crónica de una amistad. Correspondencia y otros escritos. Madrid: Hiperión, 2009; 217 pp.; col. Libros Hiperión; trad. de María Condor; ISBN: 978-84-7517-902-5.

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