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Nota: 'Los mocasines de otro' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 16 de junio de 2011

Los mocasines de otro


Entre las muchas novelas de las que tratan sobre chicos que lidian con problemas afectivos, Entre dos lunas, de Sharon Creech, destaca por estar construida y contada de modo sobresaliente. Sin embargo, la elaboradísima mezcla de tantas historias, y de cómo se reflejan unas en otras, por momentos suena excesiva; de ahí que, al final, su autora tenga que pagar el precio de acabar dando soluciones disneyanas para resolver varios momentos críticos.

La chica protagonista y narradora, Salamanca Tree Hiddle, sufre porque, después de que su madre se marchara de casa, su padre y ella se trasladaron desde Bybanks (Kentucky), a Euclid (Ohio). En su nueva situación sueña con que vuelva su madre por más que su padre le diga que tal cosa no sucederá; detesta furiosamente a una amiga de su padre, la señora Cadaver, y no quiere oír explicaciones al respecto; se siente nerviosa porque, por primera vez, se siente atraída por un chico. Hace amistad con Phoebe Winterbottom, una vecina y compañera muy fantasiosa que imagina que la señora Cadaver es una asesina psicópata y que, además, se pone frenética cuando su madre también abandona su casa. Todo esto Salamanca se lo va contando a sus abuelos durante un viaje de seis días, en coche, desde Ohio hasta Idaho, a donde la chica desea llegar el día del cumpleaños de su madre; en el viaje, aparte de que suceden todo tipo de cosas, también averiguamos el pasado de los padres de Salamanca y de los abuelos Hiddle.

Por un lado, es un logro admirable que todo este gran melodrama, que tiene muchas más derivaciones, pueda engranarse de forma tan clara y atractiva en un relato no muy extenso. En el haber de la novela se han de poner también algunos personajes excéntricos memorables, como el de Phoebe, aparte del de la misma Salamanca. Por otro lado, aparte de que varios pasos de la trama sean hollywoodienses, está bien tendida pero no es del todo limpia la trampa que se le pone al lector para que, al final, le sorprendan algunos acontecimientos que los protagonistas conocen perfectamente. Luego, en especial está sobredimensionada la figura del profesor entusiasta que considera una idea brillante la de leer en alto pasajes de los diarios de sus alumnos.

Personalmente me choca que Salamanca rece continuamente a los árboles y tampoco veo claros los «inspiradores» mensajes misteriosos que van puntuando el libro. En especial no soy capaz de leer de modo inocente el que lo abre, «no juzgues a un hombre hasta que hayas caminado dos lunas en sus mocasines», desde que leí (no recuerdo a quien) una continuación que más o menos decía que «pues entonces ya podrás insultarle, porque estarás lejos y, además, tienes sus mocasines».

Sharon Creech. Entre dos lunas (Walk Two Moons, 1994). Barcelona: Noguer, 2008, 3ª ed.; 191 pp.; trad. de Ester Arnó; ISBN: 978-84-279-3221-0. Nueva edición en 2011; 288 pp.; ISBN: 978-84-279-0127-8.

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