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Nota: 'Tono justo' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 22 de septiembre de 2011

Tono justo


Cuando, semanas atrás, puse Antón Retaco, recordé El carromato del circo, de Pedro Antonio Urbina, que trata sobre la misma cuestión. Es un libro que, cuando lo leí, lo fiché con intención de ponerlo en Bienvenidos a la fiesta (libro), cosa que al final no hice porque, ahora mismo, sólo hay cuatro ejemplares disponibles en la red de bibliotecas públicas españolas.

Cuenta la vida de una familia en la que los padres son payasos y los hijos también actúan en el circo. A lo largo de la historia, mientras viajan de ciudad en ciudad, van pasando cosas: nace un nuevo niño; se van yendo del carromato varios hijos, por razones profesionales o porque se casan...; y otros se quedan por distintos motivos: el mayor porque no es listo, el tercero porque al final es quien acaba soportando el peso de la familia, junto con la madre...

Las voces narrativas son las de los distintos miembros de la familia, que van contando momentos de la historia a la vez que dejan fluir sus pensamientos libremente. Incluso el mismo carromato tiene a veces la palabra. Aunque las separaciones indican quién habla, a veces hay irrupciones de los pensamientos de otro (en esas ocasiones se agradecería, por ejemplo, una línea en blanco para orientar al lector: es un caso en el que la complejidad resulta innecesaria). Este modo de contar es perfecto para lo que se busca: definir bien el mundo interior de cada personaje al tiempo que dar una imagen real de cómo se construye una vida familiar en la que conviven personas diferentes. Luego, el autor tiene un talento especial para dar con el tono coloquial justo en unos diálogos que respiran verosimilitud, y para mostrar con claridad los conflictos interiores y la misma confusión que inunda los pensamientos de sus personajes. Al final vemos una familia en la que unos ceden y otros se imponen, unos son generosos y otros egoístas, unos descubren las cualidades de los demás y otros parecen interesados sólo en lo propio.

La historia conserva sabor y fuerza debido a un lenguaje que a la vez es preciso y sencillo, con el modo de hablar repetitivo que se puede suponer en los narradores; y también a que deja el mismo sabor agridulce de la vida: cómo los hombres acaban llegando a un compromiso interior entre lo que ambicionan y lo que consiguen, cómo unos aceptan mal que bien las cadenas que les atan mientras que otros no hacen más que dar tirones intentando desasirse. Ciertamente, algunos lectores tropezarán con la dificultad de que los ambientes (del carromato del circo y del mundo de fuera), así como las relaciones entre hombres y mujeres que se dibujan, se corresponden a la España de los cincuenta y sesenta.

Pedro Antonio Urbina. El carromato del circo (1968). Ávila: La Muralla, 1968; 255 pp.; col. Literatura Año 2000; agotado.

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