Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Autocontrol y dulzura' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
KingsleyPoniente.JPG

miércoles, 29 de febrero de 2012

Autocontrol y dulzura


¡Rumbo a Poniente!,
de Charles Kingsley, fue una popular novela inglesa decimonónica, de aventuras marineras, que acaba de ser editada en castellano por primera vez. El subtítulo explica el argumento y da idea del tono: «Los viajes y aventuras de Sir Amyas Leigh, caballero de Burrough, en el condado de Devon, durante el reinado de su más gloriosa majestad, la reina Isabel». La edición es valiosa: la traducción es buena, las ilustraciones de Wyeth —para una edición norteamericana de 1920— tienen sabor (aunque no me parecen de las mejores suyas), y contiene un corto y buen prólogo que aclara cuestiones y da unos datos biográficos del autor. Con todo, y por más que a mí me haya interesado conocerla, la novela es muy floja y no hemos pedido mucho por su ausencia de las bibliotecas españolas durante tantas décadas. Al leerla es fácil comprender por qué algunos autores no pueden durar y por qué otros, como Stevenson, duran siempre.

Por un lado, el narrador pone un gran énfasis al atacar ferozmente a los españoles, a los papistas y, en especial, a los jesuitas. Por otro, defiende ardorosamente la grandeza de Isabel I y de personajes como Drake: un personaje del que se afirma que «si todos los hombres llevasen una vida tan pura como la suya (del capitán Drake), el mundo se ahorraría la mitad de las lágrimas que en él se derraman». Además, la lectura desborda un romanticismo empalagoso y afirma la superioridad racial inglesa. Así, cuando una chica india descubre que su madre había sido inglesa, el  narrador asegura que cambió por completo: «la idea de que era inglesa; de que ella, la india primitiva, era en realidad como esos grandes hombres blancos a los que había aprendido a rendir culto, produjo en ella un cambio regenerador: recuperó su majestuosidad, acompañada de un autocontrol, una moderación y una dulzura que no había demostrado antes». (Bueno, también Tarzán cambió mucho cuando supo que era un lord inglés).

Charles Kingsley. ¡Rumbo a Poniente! (Westard Ho!, 1855). Madrid: El Rey Lear, 2011; 598 pp.; ilust. de N. C. Wyeth; trad. de Susana Carral; ISBN: 978-84-92403-85-1.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo