Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Vertederos nacionales' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
DickensTiemDif.jpg

sábado, 24 de marzo de 2012

Vertederos nacionales


Decía Chesterton que, con sus obras, Dickens recordó que, del lema revolucionario, los ingleses habían dejado solo Libertad pero habían borrado Igualdad y Fraternidad. Y si en todos sus libros fue un campeón de la fraternidad, en Tiempos Difíciles salió a combatir por la Igualdad. Es una novela más corta y más intensa que otras del autor: puede ser amarga, pero fue una protesta contra la amargura; puede ser oscura, pero eso es debido a la oscuridad del tema y no a la del autor; y es, quizás, el único lugar donde, queriendo defender la felicidad, Dickens olvida, en algunos momentos, ser feliz.

Ciudad industrial de Coketown, inspirada en Manchester, y no Londres o alrededores, como es habitual en Dickens. Hay cuatro ambientes: la clase alta representada por Josías Bounderby, «el fanfarrón de la humildad»; el del pedagogo utilitarista, Tomás Gradgrind, cuya hija mayor está casada con Bounderby; el representado por Esteban, un trabajador textil de Bounderby; el mundo del circo del señor Sleary, al que pertenece Ceci Jupe, una chica cuyo padre trabajaba allí y que vive con los Gradgrind. Aunque hay hechos que empujan hacia delante la acción, como el que Bounderby acuse injustamente a Esteban, Dickens quiere advertir a los lectores de las condiciones de vida de los trabajadores de la industria, señalar el comportamiento canalla de propietarios como Bounderby y de políticos como Harthouse —habla del Parlamento como del «vertedero nacional»—, y atacar la educación utilitarista, entonces de moda.

Este último punto se advierte pronto en el libro. Así, al principio, un funcionario público dice a Gradgrind: «Tenéis que suprimir por completo la palabra imaginación. La imaginación no sirve para nada en la vida. En los objetos de uso o adorno, rechazaréis lo que está en oposición con lo real. En la vida real no camináis pisando flores; pues tampoco caminaréis sobre flores en las alfombras». Y, en otro momento, el narrador exclama: «¡Oh, economistas utilitarios, maestros de escuela en esqueleto, comisarios de realidades, elegantes y agotados incrédulos, charlatanes de tantos credos pequeñitos y manoseados, siempre habrá pobres en vuestra sociedad! Cultivad en ellos, ahora que todavía estáis a tiempo, las gracias supremas de la fantasía y el corazón, para adornar con ellas sus vidas, que tanta necesidad tienen de ser embellecidas, o de lo contrario, cuando llegue el día de vuestro triunfo completo, cuando hayáis conseguido raer de sus almas todo idealismo y ellos se encuentren cara a cara y a solas con su vida desnuda de todo ornato, la realidad se volverá lobo y acabará con vosotros».

Charles Dickens. Hard Times (1854). Edición española, titulada Tiempos difíciles, en Madrid: Cátedra, 2005; 456 pp.; col. Letras universales; trad. de Armando Lázaro Ros; edición de Fernando Galván; ISBN 10: 84-376-1070-2. Otra edición en Madrid: Alianza, 2010, 1ª ed., 2ª reimpr.; 480 pp.; col. El libro de bolsillo; trad. de José Luis López Muñoz; ISBN 13: 978-84-206-7423-0.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo