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Nota: 'Fronteras cerradas' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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viernes, 13 de abril de 2012

Fronteras cerradas


Así como Autorretrato con radiador y El Bajísimo me deslumbraron, no me ha pasado lo mismo con Un simple vestido de fiesta, varios relatos cortos de Christian Bobin acerca de la lectura. Hay momentos en los que (me parece a mí) falta claridad, otros en los que sobra énfasis, y otros en los que las afirmaciones suenan exageradas: son problemas propios de un estilo tan aforístico, como de fogonazos. Creo que las tres cosas, unidas con la fuerza y capacidad de sugerencia del autor que hacen que leerle siempre resulte provechoso, se pueden apreciar en dos párrafos.

Uno, cuando en la Presentación se dice: «La frontera entre los lectores y los demás, está más cerrada todavía que la del dinero. El que no tiene dinero carece de todo. El que está sin lectura carece de la carencia. El muro entre ricos y pobres es visible. Puede desplazarse o hundirse por zonas. El muro entre los lectores y los demás está mucho más hundido en la tierra, ante la vista. Hay ricos que no tocan ni un libro. Hay pobres que están devorados por la pasión de leer. Dónde están los pobres y dónde están los ricos. Dónde están los muertos y dónde están los vivos. Es imposible de decir».

Otro, cuando en «Y que le dejen en paz», se afirma: «El estado de crisis es el estado natural del mundo: guerra tras guerra, invento tras invento, volumen de ventas sobre tasas de suicidios, hambrunas sobre perfumes de lujo. En el mundo todo se mezcla. En el mundo todo pega con todo, salvo el amor. El amor no pega con nada. No está en ninguna parte. Escasea. Escasea como el pan en los periodos de guerra, como el aliento en las gargantas de los moribundos. Escasea como el tiempo en los juegos de la infancia. Y es que para amar hace falta tiempo, tanto tiempo que el tiempo no basta para responder a las necesidades de nuestro amor, a nuestras demandas de voz, de sangre, de sangre láctea en el firmamento. El cometa del amor sólo pasa rozando nuestro corazón una vez cada eternidad. Hay que estar vigilante para verlo».

Christian Bobin. Un simple vestido de fiesta (Une petite robe de fête, 1991). Madrid: Árdora, 2011; 127 pp.; trad. de José y Tono Areán; ISBN: 84-88020-46-8.

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