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Nota: 'La última broma de un elfo' :: bienvenidosalafiesta ::    
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sábado, 28 de abril de 2012

La última broma de un elfo


Dice Chesterton que «Pickwick fue una obra concebida en parte por otros, pero en último extremo completada por Dickens. El misterio de Edwin Drood, su último libro, lo concibió Dickens, pero lo completaron otros. Los papeles póstumos del club Pickwick demostró lo mucho que podía hacer Dickens con las sugerencias ajenas; El misterio de Edwin Drood demuestra lo poco que pueden hacer unas personas ajenas con las sugerencias de Dickens».

En esa novela se describe la desaparición del joven arquitecto Edwin Drood después de una noche de fiesta en la que celebraba la reconciliación con su enemigo Neville Landless, en la casa de su tío John Jasper. De los enigmas que se plantean, enseguida resulta evidente que Drood no ha desaparecido por maquinaciones de su rival sino por las de su tío, que parece tener por él una extraña inclinación.

En el prólogo que puso a esta obra, Chesterton dice que «el cielo quiso que Dickens fuese el gran melodramático, de manera que incluso su final literario lo fue»: que la única novela que Dickens no terminó fuese la única que necesitaba un final es como la última broma de un elfo al despedirse de este mundo. «A Dickens se le concedió, en suma, un final tan extraño como sus comienzos literarios. Empezó completando la antigua novela de viajes; terminó inventando la nueva novela de detectives».

Luego discute las distintas soluciones que intentaron dar al enigma de la desaparición de Drood algunos críticos y novelistas, para concluir que ninguna es completamente satisfactoria. A fin de cuentas, si algunos puntos nos parecen sugerentes puede ser que estén ahí para que resulten engañosos: en un caso como este «cualquier cosa que escribiera Dickens podía significar, o no, lo contrario de lo que dice». Sea como sea, es curioso que «un cuento acabado puede conceder a un hombre la inmortalidad desde el punto de vista literario, pero un cuento sin terminar implica otra inmortalidad más esencial y extraña». [Tomo los textos entrecomillados de la traducción del texto que figura en Cómo escribir relatos policiacos.]

Charles Dickens. The Mistery of Edwin Drood (1870). Edición en castellano, titulada El misterio de Edwin Drood, que contiene los capítulos que hizo Dickens y luego una continuación de Leon Garfield, en Barcelona: Edhasa, 1983; 538 pp.; col. Narrativas modernas; ilust. de Anthony Maitland; prólogo de Edward Blishen; trad. de Elena Rius; ISBN: 84-350-1002-3.

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