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Nota: 'Lugares para veranear' :: bienvenidosalafiesta ::    
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miércoles, 22 de agosto de 2012

Lugares para veranear


El narrador de Un tesoro en el patio, de Jaume Copons, es Nils, un chico cuyos padres se van de vacaciones mientras a él le dejan dejan con los abuelos, en Mínim, un pequeño pueblo catalán cercano a Francia. Aunque teme aburrirse, Nils acaba encontrando un entretenimiento inesperado: descubre un misterioso plano y, con ayuda de Alba, una chica senegalesa que se ha instalado en Mínim con sus padres y hermanos, intenta encontrar el tesoro que allí se anuncia.

Relato simpático pues está bien armado y la ironía de Nils es amable y educada: «la abuela y yo no teníamos exactamente la misma idea de lo que significaba aburrirse y no quise insistir». Parte del interés de la historia está en los choques que se dan entre los modos de afrontar las cosas de un chico como Nils y una niña de otra cultura como Alba, y entre las formas de vivir urbana, que Nils al principio echa de menos, y la más calmada del pueblo, que al final valora más.

Esta novela y Tesoros perdidos me han hecho pensar que, tal vez, en adelante compense veranear en pequeños pueblos catalanes. Y no sólo porque parece que por allí hay más tesoros ocultos que en otros sitios, sino también porque abundan las cocineras expertas en preparar irresistibles platos de macarrones, como la abuela de Nils y la abuela de Santi en Tesoros perdidos.

Jaume Copons. Un tesoro en el patio (Un tresor al safareig, 2012). Madrid: MacMillan, 2012; 121 pp.; col. Librosaurio; ilust. de Federico Delicado; trad. de Marinella Terzi; ISBN: 978-84-1542-622-6.

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