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jueves, 13 de septiembre de 2012

La moda de las «distopías» (5)


Juntos y Caminos Cruzados, de Ally Condie, son la primera y segunda entregas de una trilogía distópica más, de las que siguen el esquema básico de El Dador, que por lo que voy viendo sin duda es la mejor novela juvenil del género.

Juntos presenta un mundo futuro donde la Sociedad lo controla todo: qué hacer, qué ver, qué leer, cómo actuar… Cuando llega la edad correspondiente, hay una ceremonia en la que a cada chica o chico se le asigna una pareja. A Cassia, la narradora, le toca su amigo de la infancia, Xander, con el que se lleva muy bien. Pero, por un error, también por un momento se le dice que su pareja es Ky, otro chico misterioso de su calle. A partir de ahí, y de otros acontecimientos que afectan a sus padres, Cassia se replantea cosas y ve que su mundo no es tan perfecto como suponía.

Caminos cruzados empieza cuando a Cassia y a Ky los han separado y ambos están destinados en las provincias exteriores. En capítulos alternos, unos narrados por Cassia y otros por Ky, vemos cómo Cassia intenta por todos los medios encontrar a Ky. Se desvelan más cosas del pasado de los dos y se aprecia, con más información y perspectiva, la rebelión en marcha contra la Sociedad.

La primera novela tiene un cierto interés a pesar de sus similitudes con otras. La segunda es una pura preparación para el conflicto total que se supone que ocurrirá en la tercera. El hecho de guiarse por criterios comerciales y construir una trilogía, sea esa una decisión del autor o de la editorial, es como una maldición: sobran muchísimas páginas. Centrar la historia en los sentimientos amorosos de Cassia puede atraer a lectoras jóvenes pero provoca demasiadas frases ampulosas y vacías de las que dan rubor. Darle al relato un aire poético —pues los protagonistas comparten poemas, desconocidos en su sociedad, de Dylan Thomas y Tennyson—, es muy artificial.

Lo rescatable tiene que ver con un temor que, ahora mismo, es real en quienes leen la historia: al igual que el protagonista de El Dador, Cassia se da cuenta de que, aunque «nuestra Sociedad se precia de no matar nunca a nadie, de haber abolido la pena de muerte», las estructuras y las normas imponen matar a los débiles, naturalmente que por motivos de compasión y «con la ayuda de nuestros dioses, por supuesto, los funcionarios». Otra es esto último: suena cercana la figura del funcionario que se atribuye a sí mismo misiones de ingeniería social, como la misma Cassia, que ha comenzado a trabajar y, en un momento dado, se lamenta: «he jugado a ser una funcionaria. Me he permitido creer que sabía qué era lo mejor y he cambiado la vida de alguien». Y, precisamente, el que podría ser un gran personaje de la primera novela si no fuera tan esquemático, es una exigente y amable mujer que vigila en todo momento a Cassia.

Volveré a otras cuestiones y a los curiosos parecidos con novelas semejantes.

Ally Condie. Juntos (Matched, 2010). Barcelona: Montena, 2011; 348 pp.; trad. de Rosa Pérez; ISBN: 978-84-8441-693-7.
Ally Condie. Caminos cruzados (Crossed, 2011). Barcelona: Montena, 2012; 361 pp.; trad. de Rosa Pérez Pérez; ISBN: 978-84-8441-863-4.

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