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Nota: 'Héroe apestoso' :: bienvenidosalafiesta ::    
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lunes, 1 de octubre de 2012

Héroe apestoso


Trasladar una obra conseguida en un medio —teatro, novela, relato corto, cine, etc.— a otro medio nunca es satisfactorio del todo. De álbumes como Donde viven los monstruos y Jumanji, por ejemplo, se han hecho películas que, por más que respeten la idea nuclear del original, acusan que los álbumes en sí mismos son perfectos y, por tanto, nada se puede hacer ya para mejorarlos, por más que se puedan expandir sus argumentos o dar soluciones imaginativas a muchas cosas, o lo que sea.

Otras situaciones se dan cuando el contenido fundamental de un relato, al pasar del original al cine, cambia por completo. Así sucedió con Shrek, de William Steig, al ser filmada por Dreamworks. En este caso el álbum —más bien un relato ilustrado, como es habitual en Steig, que pone imágenes encima o debajo del texto—, habla de un ser repulsivo, y encantado de serlo, que busca una princesa repulsiva como él: el narrador termina diciendo que «vivieron para siempre hediondamente, asustando a todos aquellos que se rieran de sus cuerpos apestosos».

En la presentación de una nueva edición de Shrek se define al protagonista como un «ogro contracultural» pues, ciertamente, su historia parece ir contra muchas convenciones (siempre y cuando pensemos en convenciones de hace tiempo, las de los editores y lectores ya mayores, y no en muchas convenciones actuales). En cualquier caso, al margen de la relativa originalidad que tuvo el personaje dentro de la LIJ, conviene advertir que Steig respeta las convenciones narrativas de este tipo de historias al pie de la letra; que al invertir todos los rasgos, y no sólo algunos, hace que la ironía pueda ser descodificada fácilmente por cualquier lector; que la insistencia exagerada en comportamientos que nadie querría tener cerca —como el de que Shrek disfruta soltando «apestosos gases»—, indica que la intención del autor es, justamente, la de hacer reír al lector niño y no tanto hacer que se cuestione nada. Total, no sé si llamar a Shrek contracultural es forzar demasiado la interpretación.

William Steig. ¡Shrek! (1990). Barcelona: Ediciones B, 2001; 32 pp.; trad. de Elena de la Vara; ISBN: 84-666-0258-5. Nueva edición en Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2012; col. Álbumes ilustrados; trad. de Elena del Amo; ISBN: 978-84-96509-61-0.

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