Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'El poder de la oralidad (1)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta

sábado, 10 de noviembre de 2012

El poder de la oralidad (1)


Explica Walter Ong que llamamos oralidad primaria a la propia de una cultura que carece de todo conocimiento de la escritura y la impresión. Llamamos oralidad secundaria a la propia de la cultura de la televisión y el teléfono, que depende de la cultura escrita. Los rasgos de la primera, que actualmente casi no existe, no nos resultan fáciles de concebir y de comprender. El motivo es que no es posible explicar la cultura oral primaria desde una cultura como la nuestra, tan dependiente de la escritura: no se puede explicar lo primario a partir de lo secundario, del mismo modo que no podemos explicar los caballos a partir de los automóviles. De ahí, por cierto, que la expresión «literatura oral» sea contradictoria y anacrónica. Pero sí es posible pensar algunos rasgos propios de los pueblos orales: en ellos la tradición oral no tenía el carácter de permanencia que tiene la escrita; en ellos las palabras tenían valor de acontecimientos; en ellos el pensamiento articulado estaba entrelazado con sistemas de memoria y las necesidades mnemotécnicas determinaban incluso la sintaxis.

Con esto en mente se puede, sin duda, reivindicar el poder de la oralidad si, al mismo tiempo, no perdemos de vista que sin la escritura la conciencia humana no puede alcanzar su potencial más pleno. Es decir, «la oralidad no es un ideal, y nunca lo ha sido. Enfocarla de manera positiva no significa enaltecerla como un estado permanente para toda cultura. El conocimiento de la escritura abre posibilidades para la palabra y la existencia humanas que resultarían inimaginables sin la escritura. (…) Sin embargo, la oralidad no es desdeñable. Puede producir creaciones fuera del alcance de los que conocen la escritura: La Odisea es un buen ejemplo. Asimismo, la oralidad nunca puede eliminarse por completo: al leer un texto se le “oraliza”».

Walter J. Ong. Oralidad y escritura: tecnologías de la palabra (Orality and Literacy. The Technologizing of the Word, 1982). México: Fondo de Cultura Econónica, 2004, 1ª ed., 6ª reimp.; 191 pp.; col. Sección de obras de lengua y estudios literarios; trad. de Angélica Scherp; ISBN: 968-16-2498-X.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo