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Nota: 'Atisbos de lo invisible' :: bienvenidosalafiesta ::    
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miércoles, 24 de octubre de 2012

Atisbos de lo invisible


Además de ganar un nuevo terreno para la literatura infantil de fantasía, con relatos como los mencionados ayer, George MacDonald puso las bases de las nuevas novelas de fantasía y aventuras fantásticas del siglo XX. En este sentido las novelas que algunos autores destacan más son Fantasías y Lilith, aunque otros libros suyos son más resistentes al paso del tiempo pues tienen todas las cualidades propias del autor y, como son relatos más breves, y más ajustados a un argumento bien definido, los podemos leer ahora sin cansancio.

Tanto Fantasías como Lilith pertenecen a la clase de historias donde alguien de nuestro mundo encuentra un acceso a un mundo distinto al nuestro y cuenta con un guía que le orienta. El protagonista y narrador de Fantasías es un tipo de veintiún años, llamado Anodos («sin senderos»), que abre un viejo arcón heredado de su padre del que sale un ser diminuto que le conduce al País de las Hadas; allí realiza un viaje mágico entre hadas y duendes, damas encantadas y palacios: el mundo de Fantasía, donde le ocurren muchas cosas, e incluso muere, pero a las tres semanas despierta. El héroe de Lilith se llama Vane (Veleta) y, en este caso, es un personaje fantasmal, que toma la forma de un cuervo, quien le conduce a un mundo paralelo de «siete dimensiones» que, más o menos, es posterior a la muerte pero anterior a lo que venga después; allí, entre los muchos personajes misteriosos con los que se relaciona destacan Lona, una chica joven, y su madre, la extraña y bella Lilith.

Ambas novelas dejan la sensación de que su autor espera que sus lectores sean capaces de abandonarse por completo a lo que va diciendo para entrar en su mundo. Esto, que no es fácil, se complica porque el narrador va indicando todo lo que ve y lo que siente, y va señalando con frecuencia las dificultades que tiene para explicar cosas que no se pueden explicar. Al comienzo de Fantasías se dice que ofrece «una ventanita para atisbar un mundo enorme», pues el autor desea hacer pensar en un mundo invisible más allá del mundo visible. De las dos es más llevadera Lilith, pues contiene muchos más diálogos que, con frecuencia, resultan vivos y sugerentes.

George MacDonald. Fantasías (Phantastes, 1858). Madrid: Miraguano, 1989; 206 pp.; col. La cuna de Ulises; trad. de Francisco Arellano; ISBN: 8478130438.
George MacDonald. Lilith (1895). Barcelona: Edhasa, 1988; 326 pp.; col. Fantásticas Edhasa; trad. de Rubén Masera; ISBN: 84-350-1106-2.

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