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sábado, 8 de febrero de 2014

Un artículo de fe


Crónica personal, de Joseph Conrad, es una especie de autorretrato fragmentario en el que habla de su infancia en Polonia, de sus primeros contactos con el mar, de su ingreso en la Marina mercante británica, de su despedida del trabajo en el mar, de cómo empezó a escribir su primera novela y de las dificultades que tuvo para redactar la segunda. Esa obra tiene dos introducciones, un prólogo que le puso en 1919 y otra, titulada Prefacio familiar, en la que habla de la forma en que comprende su trabajo literario. Dice así:

«A mí me gustaría empuñar esa varita mágica que gobierna las risas y las lágrimas y a la cual se tiene por logro más elevado de la literatura de ficción. Sólo que para ser un gran mago es menester rendirse a poderes ocultos y responsables, sean exteriores o se encuentren dentro del propio pecho. Todos hemos oído hablar de esos hombres de a pie que vendieron sus almas por amor o por poder, a un diablo grotesco. Hasta el intelecto más vulgar se dará cuenta, sin pasar por arduas reflexiones, de que cualquier trato de ese estilo por fuerza ha de ser el timo de la estampita. No creo ser acreedor de una sabiduría particular por el mero hecho de que tales transacciones me inspiran disgusto y desconfianza. Tal vez sea que mi aprendizaje de la marinería actúa sobre una disposición natural, léase, mantener a buen recaudo lo único que de veras me pertenece, pero lo cierto es que me espanta la posibilidad de perder, siquiera sea durante un solo y fugaz momento, el pleno dominio de mí mismo, que es a todas luces la primera condición de un servicio bien cumplido. Y esa noción del servicio bien cumplido la he llevado de mis años mozos a los años más recientes de mi existencia. Yo, que nunca he sondeado la palabra escrita en busca de otra cosa que no fuera una manifestación de la belleza, he llevado conmigo ese artículo de fe desde el puente de los barcos hasta ese espacio más circunscrito que conforma mi mesa de trabajo; mediante ese acto, me temo, me he tornado permanentemente imperfecto a los ojos de la inefable compañía de los estetas puros».

Joseph Conrad. Crónica personal (A Personal Record, 1911). Barcelona: Alba, 1998; 166 pp.; col. Alba clásica; introducción y trad. de Miguel Martínez-Lage; ISBN: 84-89846-22-7.
Joseph Conrad. Nota del autor: los prólogos de Conrad a sus obras (Conrad’s Prefaces to His Works, 1937). Segovia: La Uña Rota, 2013; 237 pp.; traducciones de Catalina Martínez Muñoz, Eugenia Vázquez Nacarino y Miguel Martínez-Lage; con un ensayo de Edward Garnett; ISBN: 978-84-95291-27-1.

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