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domingo, 30 de marzo de 2014

Del orden del relato a la emoción


Uno de los temas que Jacqueline de Romilly trata en su libro sobre Tucídides es el de las novedades que introduce en la forma de narrar las batallas. Dice que la estructura que usó «para los relatos de batallas podía ser considerada como el resultado de una evolución que partía de Homero y que tendía a racionalizar cada vez más el combate». Así, después de Homero, «Herodoto universalizó y explicó la batalla», los autores de las tragedias «la unificaron y la interiorizaron», y Tucídides se colocó en la encrucijada: llevó hasta el extremo la evolución comenzada por Heródoto y recuperó los rasgos que caracterizaban la manera trágica.

Esto quiere decir que «Tucídides no se contenta con señalar (…) cada nueva etapa [de las batallas] y la importancia de cada factor: sopesa, compara y explica por adelantado. Cuando su relato se enriquece, la parte que aumenta es siempre la misma: la que precede a la acción. Los hechos ya no se detallan: se analizan, se explican. Un sistema dialéctico cada vez más desarrollado traza como un esquema en el que todo acaba por inscribirse. Por tanto, ningún aspecto de esos hechos puede ya mencionarse en la narración que no tenga inmediatamente, a ojos del lector, su significación y sus causas, su verosimilitud o su necesidad, su gravedad. Nada se manifiesta en los acontecimientos que no sea la confirmación o la invalidación de los cálculos elaborados por la inteligencia. Nada se muestra en ellos que no haya recibido de la inteligencia su forma y su armazón, que no haya sido traspuesto, que no sea idea».

Por eso, «mientras que, en la tragedia, es la emoción del narrador lo que, con toda naturalidad, introduce el orden en el relato, en Tucídides, el orden del relato es lo que suscita la emoción. Conocedor de los planes de ambos adversarios, sabedor de las consecuencias de cada acontecimiento antes incluso de que se produzca, el lector es llevado, mediante una comprensión advertida, a cargar el relato de interés, de esperanza y de temor. Se le pone en condiciones de participar en él». Es decir, Tucídides crea patetismo por medio del «rigor en la preparación intelectual y emplea el mismo procedimiento del que se sirve la tragedia, al describir la forma en que los asistentes se ven afectados por los acontecimientos».

Jacqueline de Romilly. Tucídides. Historia y razón (Histoire et raison chez Thucydide, 1967). Madrid: Gredos, 2013; 255 pp.; col. Biblioteca de estudios clásicos; trad. de Jordi Terré; ISBN: 978-84-249-1114-0. [Vista del libro en amazon.es]

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