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Nota: 'Resignarse o no a las propias cualidades' :: bienvenidosalafiesta ::    
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viernes, 28 de marzo de 2014

Resignarse o no a las propias cualidades


Ya que contrasté brevemente, hace unos días, dos thrillers de John Le Carré, menciono ahora dos de John Grisham. Me gustó, como dije, Los litigantes, porque tiene las cualidades narrativas que se le suponen al autor y porque allí se movía en un terreno que domina del todo. En cambio, me ha parecido bastante floja  El estafador, primero, porque no me acaba de convencer que Grisham use la voz narrativa de un abogado negro, y, sobre todo, porque la segunda parte del relato es tan hollywoodiense que no hay por donde agarrarla. Su protagonista es Malcolm Bannister, un abogado negro de cuarenta y pocos años, condenado injustamente y que lleva varios años en la cárcel. Cuando fallece asesinado un juez federal y él sabe quien fue, decide llegar a un acuerdo con el FBI: darles el nombre del culpable a cambio de libertad, cambio de identidad, y acogerse al plan de testigos protegidos. Así lo hace pero, cuando sale, las cosas empiezan a desarrollarse de un modo que el FBI no espera pero los lectores que conocen a Grisham, o que se han fijado bien en el título, sí.

La primera parte, una descripción de muchos aspectos del sistema penal norteamericano, es excelente. La segunda, donde se detallan las maniobras de Bannister y sus amigos para que se cumpla la justicia tal como ellos la entienden, y también los pormenores del asesinato del juez federal, es excesiva, se mire como se mire. Además, decía Grisham en una entrevista de hace poco que su mujer se reía de él cuando intentaba escribir escenas de amor y/o sexo, un consejo sabio que no ha seguido: ha preferido que su héroe, un modelo de racionalidad y equilibrio en la primera parte, se comporte como un adolescente en celo en la segunda. Supongo que es el precio que algunos escritores pagan (y gustosamente casi con seguridad) por tener el ojo puesto en la película posterior. En fin, aquí tenemos un ejemplo más de las malas consecuencias que trae no cumplir el sabio escolio de Nicolás Gómez Dávila acerca de que «los defectos del artista que se resigna a sus cualidades acaban volviéndose invisibles».

John Grisham. El estafador (The Racketeer, 2012). Barcelona: Plaza & Janés, 2013; 394 pp.; trad. de Jofre Homedes Beutnagel; ISBN: 978-84-01-35460-1.

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