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sábado, 22 de marzo de 2014

¿Un gran juego? (2)


Una segunda observación al libro de Will Gompertz, ¿Qué estás mirando?: 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos, es que, algunas veces (no muchas y eso es un mérito), se deja llevar por la retórica frecuente a la hora de hablar de algunas obras. Así, entiendo bien que el arte de Malévich podía ser simplista pero de intenciones complejas o que Rothko dijera que su arte era una «expresión sencilla de un pensamiento complejo», pero sus intenciones, por interesantes y elaboradas que sean, ¿cómo califican su arte? O bien, podemos decir de un cuadro de Pollock que «da la impresión de ser el resultado del combate entre un ser humano y un oso», pero, ¿a dónde nos lleva esa metáfora?: desde luego, no a una mayor comprensión del mérito del artista y de su obra.

Otra observación es que el autor hace a veces, sólo a veces, comentarios de que algo es «impresionantemente moderno» como un elogio, como si lo moderno fuera una categoría de valor..., y este es un lenguaje igual al de los tradicionalistas que se refieren al pasado como una época dorada. Ejemplo: «nunca ha habido, ni antes ni después, una época que haya cuestionado tantas supuestas verdades sobre las que estaba asentada la civilización o que haya descubierto que en realidad muchas de ellas no eran más que falacias». Pongamos esa generalización en paralelo con, por ejemplo, esta que me invento ahora: nunca ha habido, ni antes ni después, una época que haya formulado tantas suposiciones aventuradas que pronto se demostró que no eran más que falacias sobre las que no se puede asentar ninguna civilización. Ambas son tontas y podrían estar en twitter pero no en un libro.

Otra observación más, no inesperada para nadie, es el de la asimetría ideológica. A Marinetti se le vincula, con razón, con la agresividad del fascismo —«queremos glorificar la guerra»—; pero ni las estupideces de los surrealistas —véase Decir bobadas no sale gratis— ni la complicidad de algunos artistas de las vanguardias con el terror de los regímenes comunistas, merecen una reprobación semejante. Del mismo modo, cuando hay elogios para quienes tienen «el coraje para pensar y actuar de manera diferente», siempre pienso qué curioso es que ese valor sólo se aplauda cuando va en una dirección, y siempre me viene a la cabeza el comentario que alguien hacía de que no se necesita tener mucha energía ni valor para derribar una puerta abierta.

Un último asunto es que me sorprende que Will Gompertz no cite nada del recientemente fallecido Arthur Danto y sus explicaciones acerca de la naturaleza del arte: «mi definición [de arte] tiene dos componentes principales: algo es una obra de arte cuando tiene un significado —trata de algo— y cuando ese significado se encarna en la obra, lo que significa que ese significado se encarna en el objeto en el que consiste materialmente la obra de arte. En resumen, mi teoría es que las obras de arte son significados encarnados».

Will Gompertz. ¿Qué estás mirando?: 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos (What Are You Looking At? 150 Years of Modern Art in the Blink of an Eyes, 2012). Madrid: Taurus, 2013; 472 pp., 16 pp. de láminas; trad. de Federico Corriente Basús; ISBN: 978-84-306-0125-7.
Arthur C. Danto. Qué es el arte (What are is, 2013). Barcelona : Paidós, 2013; 160 pp.; trad. de Iñigo García Ureta; ISBN: 978-84-493-2881-7.

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