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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Para dejarse llevar


La luna se olvidó es un nuevo álbum, o novela gráfica, o lo que sea, de Jimmy Liao. La historia es del mismo tipo que las de otras publicaciones suyas y son igualmente parecidos sus rasgos constructivos, tanto en los textos, como en las ilustraciones, como en la confección del libro. Esta vez el pequeño protagonista es, como el Max de Donde viven los monstruos, un «lunático», y una parte de su historia va disfrazado con el mismo traje de lobo que llevaba Max.

Empieza con una puerta cerrada y terminará con la misma puerta entreabierta y una luna que asoma tras ella. Se presenta la historia con tres escenas: la de un tipo sentado en un balcón, la del tipo cayendo por el aire junto con dos macetas y una zapatilla suelta, y luego la de una maceta todavía cayendo y, en el suelo, fragmentos de la otra y la zapatilla junto a la escalera de acceso de una casa, mientras un gato mira (un motivo típico de Liao). Después, una doble página en negro contiene un texto corto donde se nos dice que «se esfumaron los recuerdos y cayeron en el olvido». A continuación vienen tres dobles páginas en las que un niño que juega en el campo caza una esfera pequeña sonriente —que más adelante sabremos que es la luna— y se la lleva a su casa. Otra doble página en la que se nos dice que un día, al ponerse el sol, la luna no volvió a salir. La historia cuenta, entonces, qué ocurrió con el niño que tenía la luna de verdad, y qué ocurrió en un mundo sin luna donde, para sustituirla, se inventaron unas lunas artificiales.

Los textos y el mismo relato son un tanto enigmáticos pero la verdad es que no importa mucho. Da igual si lo que se narra es tal vez un sueño largo del hombre que se golpeó la cabeza, o sus fantasías de niño que el ilustrador recupera para nosotros ahora, o si quiere decirnos algo acerca del valor de la fantasía para recomponer una realidad agobiante. Con Liao conviene dejarse llevar, escuchar las preguntas sin respuesta que deja en el aire, contemplar las imágenes, pensar también (si uno quiere) por qué a veces rompe el marco y a veces no, por qué unas ilustraciones van a sangre y otras recuadradas; o atender a tantos detalles realistas o fantasiosos —de animales pequeños o de gente que mira, o de animales gigantes misteriosos que parecen acechar, de modo benevolente, desde detrás de unos árboles o en cualquier lugar…—. La impresión que siempre (me) deja Liao es que la racionalidad no explica nada de lo más importante de la existencia humana, y que la inocencia del niño y el respeto a los ritmos propios de la vida y la naturaleza son grandes poderes de transformación de la realidad, mientras que cualquier visión o planteamiento comercial o artificial más pronto que tarde acaba demostrando su vaciedad.

Jimmy Liao. La luna se olvidó (2014). Albolote (Granada): Barbara Fiore, 2014; 114 pp.; trad. del chino de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-15208-49-5. [Vista del libro en amazon.es]

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