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sábado, 2 de mayo de 2015

Ensayos stevensonianos (1)


Una posible separación de los ensayos de tipo literario de Stevenson es la que intenta el libro Escribir. Ensayos sobre Literatura: en él se agrupan algunos que tratan sobre «La escritura», otros sobre «Los libros», y otros sobre «Los escritores». Hay que decir, sin embargo, que no tratan sólo sobre cuestiones literarias pues las actitudes del escritor escocés sobre distintos aspectos de la vida salen a la luz una y otra vez.

En relación a la escritura, entre los muchos comentarios que revelan la forma en la que comprendía su trabajo (varios ya citados en esta página tiempo atrás), se pueden destacar: «en todo relato hay una sola manera de mostrarse inteligente, y es siendo preciso»; el escritor «debe guardar silencio cuando sospecha que no comprende algo cabalmente»; «si en algún lugar se ha dicho con dos frases algo que se podría haber expresado con igual claridad y fuerza con una sola, entonces es un trabajo de aficionado»; «ningún ser humano habla nunca del paisaje durante dos minutos seguidos, lo que me hace sospechar que abusamos de él en la literatura»; «solo hay un arte: ¡omitir! Si supiera como omitir, no pediría ningún otro conocimiento».

Luego están otros textos en los que habla del talante que consideraba el propio de un genuino escritor. Así: «Un escritor puede vivir de su trabajo; si no con tanto lujo como de otros negocios, pues con menor lujo. La naturaleza de la labor en la que se ocupa durante el día influirá más en su felicidad que la calidad de su cena por la noche. Cualquiera que sea nuestra vocación, y sean cuales sean las ganancias que nos reporte anualmente, siempre podríamos obtener más con el fraude». En otro lugar apuntaba: «no me inspiran simpatía los vulgares lamentos de la clase artística. Quizá olvidan el sistema de aparcería de los campesinos, ¿o piensan que no cabe trazar paralelismos?».

También vale la pena destacar esta consideración acerca de la importancia que concedía a la honradez: «hay dos deberes que incumben a cualquiera que abrace la profesión de las letras: ceñirse a la verdad de los hechos y tratarlos con buena disposición. En todos los ámbitos de la literatura, aunque sean tan bajos que apenas merezcan tal nombre, la fidelidad a los hechos es un asunto de importancia para la educación y el bienestar de la humanidad, y es tan difícil preservarla que sólo la fiel tentativa de hacerlo ya confiere cierta dignidad a quien lo intenta».

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