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viernes, 5 de junio de 2015

Proteger y curar


Lila era un personaje un tanto marginal en las novelas previas de Marilynne Robinson, Gilead y En casa. En la primera era el anciano pastor congregacionalista John Ames quien ponía por escrito su vida en una larga carta a su hijo pequeño. La segunda estaba narrada por la hija de su vecino y amigo Robert Boughton, pastor presbiteriano. Esta nueva historia, que se cuenta en tercera persona, sigue la vida y los pensamientos de la joven y silenciosa mujer de misterioso pasado con la que sorprendentemente se casó John Ames al final de su vida.

La autora concibió Gilead como una larga reflexión meditativa. En casa fue pensada para ser simbiótica con la novela previa pero, al irla escribiendo, la autora introdujo más diálogos de los que había previsto inicialmente. Lila, en cambio, construida con tanto cuidado como las anteriores, nos muestra por un lado a John Ames con una nueva perspectiva —lo que también indica que sólo quienes conozcan las novelas previas captarán del todo buena parte de las alusiones que se hacen—, y, por otro, nos cuenta la historia previa de Lila, tan diferente de las de Ames y Boughton.

Antes de llegar a Gilead, Lila fue una niña sin hogar y sin padres conocidos a la que recogió una mujer llamada Doll. Ambas vivieron, durante años, junto a unos trabajadores ambulantes que iban de pueblo en pueblo. Cuando Doll acabó desapareciendo, después de matar a un hombre, la vida de Lila dio tumbos durante unos años. En una narración sin capítulos, con algunos tramos que son monólogos interiores, Lila va rememorando estos sucesos al hilo de su relación con John Ames, de una forma mucho más ordenada de lo que parece, y la narración termina cuando tienen a su hijo, hacia 1950.

El hilo interior del relato es cómo Lila va curando su mundo interior tan herido, y a la vez tan agradecido a la protección de Doll, gracias al respeto y la bondad que siempre le muestra su marido. Son muchas las referencias bíblicas, a escritos de Calvino, y literarias. Hay excelentes diálogos en los que Lila plantea preguntas que John Ames no siempre sabe responder de modo convincente —«si Dios posee en verdad todo ese poder, ¿por qué permite que se trate tan mal a los niños?»—, y otras que sí contesta mejor: cuando le dice que «si el Señor no existe, las cosas son como las vemos. Lo que resulta mucho más difícil de aceptar», Lila le replica «bueno, pero eso es lo que tú quieres creer, ¿no?», y Ames le responde «lo que no significa que no sea verdad».

Marilynne Robinson. Lila (2014). Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015; 297 pp.; trad. de Vicente Campos; ISBN: 978-84-16252-29-9. [
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