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domingo, 18 de octubre de 2015

El hombre en busca de sentido (2)


La segunda parte de El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, al menos de la edición española que conozco, es una explicación sintética de la Logoterapia fundada por el autor, un método menos introspectivo y menos retrospectivo que la psicoterapia, que mira a los valores que el paciente quiere realizar en el futuro, y que se centra en la búsqueda del sentido de la existencia por parte del hombre. Señala que el papel del logoterapeuta se puede comparar al de un oftalmólogo más que al de un pintor: su función es la de ampliar y ensanchar el campo visual del paciente sin necesidad de imponer ningún juicio de valor y conduciéndole a que la verdad se imponga por sí misma.

Su axioma básico es este: «la preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino buscarle un sentido a la vida. El sentido es posible sin el sufrimiento o a pesar del sufrimiento. Para que el sufrimiento confiera un sentido ha de ser un sufrimiento inevitable, absolutamente necesario». Es decir, que el valor no está en el sufrimiento sino en la actitud frente al sufrimiento.

Para explicar esto, Frankl recurre a los recuerdos de sus experiencias en los campos nazis e indica cómo sus compañeros allí «se preguntaban: “¿Sobreviviremos a este campo? Pues en otro caso, estos sufrimientos no tienen sentido”. Sin embargo, yo me cuestionaba otra pregunta: “¿Estas muertes y el sufrimiento de estas gentes tan cercanas, guardan algún sentido?” Así debía ser, pues en caso contrario, definitivamente el sobrevivir perdía su sentido, porque la vida cuyo sentido último dependa del azar o de la casualidad para mantenerse vivo seguramente no merece la pena ser vivida”».

Además, uno de sus puntos fundamentales es un énfasis en la responsabilidad que se formula del siguiente modo: «obra así, como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieras hecho tan desacertadamente como estás a punto de hacerlo ahora». Es decir, afirma: «la libertad no es la última palabra. La libertad es una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad es la cara negativa de cualquier fenómeno humano, cuya cara positiva es la responsabilidad. De hecho, la libertad se encuentra en peligro de degenerar en mera arbitrariedad salvo si se ejerce en términos de responsabilidad. Por eso yo aconsejo que la estatua de la Libertad en la costa este de los Estados Unidos se complemente con la estatua de la Responsabilidad en la costa oeste».

Esta segunda parte del libro termina con un párrafo final muy parecido a otro de la primera: «Nuestra generación es muy realista pues, después de todo, hemos llegado a conocer al hombre en estado puro: el hombre es ese ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas mismas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios».

Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido (Der Mensch vor dem Frage nach dem sinn, 1945). Barcelona: Herder, 2013, 11ª ed. de la edición de 2004, revisada; 160 pp.; col. Psicología; trad. de Christine Kopplhuber y Gabriel Insausti; edición y prólogo de José Benigno Freire; ISBN: 978-84-254-2331-4. [Vista del libro en amazon.es]

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