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Nota: 'Ensayos stevensonianos (6)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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sábado, 28 de noviembre de 2015

Ensayos stevensonianos (6)


Para terminar con la serie dedicada a Stevenson, selecciono algunos textos, tomados de la recopilación titulada La Casa Ideal y otros textos, relativos a su modo de ver la vida.

En La Casa Ideal, al describir cómo sería su vivienda deseada, menciona su cuarto de trabajo, del que dice que debería tener cinco mesas para trabajar: «Una de las mesas es para el trabajo que se realice en un momento dado; otra, contigua a la anterior, para los libros de consulta que se utilicen; otra, muy amplia, para manuscritos o pruebas que esperan su turno; otra debe permanecer vacía para una eventualidad; y la quinta es la mesa cartográfica, que cruje bajo un cúmulo de mapas y cartas a gran escala». Hay también, al final, una relación de «esos libros eternos que nunca envejecen»: Shakespeare, Molière, Montaigne…, y también libros de Scott, Dumas, «el inmortal Boswell (el mejor de los biógrafos)»…

En Sermón de Navidad señala objetivos morales que, en su opinión, están al alcance de todos: «Ser honrado, ser amable…, ganar poco y gastar un poco menos, conseguir que nuestra presencia haga generalmente más feliz a nuestra familia, saber renunciar a algo cuando sea necesario y no amargarse por ello, tener pocos amigos pero leales —y, sobre todo, con esa misma e inflexible condición, ser amigos de nosotros mismos—: he aquí una tarea digna de la fortaleza y de la sensibilidad de todo hombre». Y más adelante indica: «Está muy difundida entre las gentes honestas la idea de que deberían mejorar la conducta de sus semejantes. Sólo estoy obligado a mejorar la conducta de una persona: yo mismo. Sin embargo, expresaría mucho más claramente mis obligaciones para con mi prójimo diciendo que tengo que hacerle feliz —si puedo—».

Tienen también interés las Oraciones de Vailima, unos textos preparados por Stevenson para unas oraciones en voz alta que se hacían cada día en su casa de Samoa. En la presentación a estas oraciones, la mujer de Stevenson señala que «en cada hogar de Samoa el día termina con la oración y el canto de himnos» y «la omisión de este sagrado deber supondría no sólo una carencia de formación religiosa en la casa del jefe de la aldea, sino también un insolente desaire a todo lo que es respetable en la vida social samoana». Son catorce textos breves —que luego Stevenson modificaba al leerlos en voz alta— con distintos objetivos como, por ejemplo, «Para pedir el olvido de nosotros mismos» —«Enjuga nuestras lágrimas vanas, borra nuestros vanos resentimientos, socorre aún nuestros más vanos esfuerzos»—, «Por los amigos» —«Por el amor de Cristo, no permitas que se avergüencen de nosotros, ni nosotros, de ellos»…—, «Por la renovación de la alegría» —«Si somos malos, Señor, ayúdanos a darnos cuenta de ello y a enmendarnos. Si somos buenos, ayúdanos a ser mejores. (…) Renueva en nosotros el sentido de la alegría»—.

R. L. Stevenson. La casa ideal y otros textos. Madrid: Hiperión, 1998; 126 pp.; col. Dicho y hecho; prólogos, traducciones y notas de Santiago R. Santerbás, María Cóndor y Antonio Iriarte Jurado; ISBN: 84-7517-567-8. [
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