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Nota: 'Fantasmas que se ocultan' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 4 de febrero de 2016

Fantasmas que se ocultan


Me llamo Bud, no Buddy, de Christopher Paul Curtis, es un premiado libro norteamericano de hace algún tiempo. Su acción comienza en Flint, Michigan, el año 1936. Bud, un chico huérfano de diez años, es el protagonista y narrador. Cuenta los problemas que tuvo en un hogar de acogida y su fuga posterior del orfanato. Dentro de su ordenadita maleta con todos sus objetos, conserva una fotografía de una orquesta de jazz que tenía su madre, y piensa que su padre es el conocido Herman E. Calloway, el jefe de la orquesta. Va en su busca y consigue llegar junto a él con ayuda, sobre todo, de un hombre muy amable que le recoge en su coche cuando le ve andando, de madrugada y solo, por la carretera.

La narración tiene interés porque refleja un poco algunos ambientes de los años de la gran Depresión. Gusta también porque, a pesar de la dureza de los ambientes en los que se mueve, Bud siempre acaba encontrando personas que le ayudan. Pero atrae principalmente por la forma de narrar de Bud, que tiene un humor inconsciente cautivador. Siempre se presenta a sí mismo como «Bud, no buddy», porque su madre siempre le había dicho que no debía dejar que nadie le llamara Buddy que es nombre de perro. Tiene algunas reglas interpretativas para descifrar lo que dicen los adultos que, a veces, son certeras como, por ejemplo, la de que «no sé por qué los mayores no pueden decir que alguien se ha muerto; se creen que es más fácil decir “se ha ido”». Otras veces, sin embargo, su interpretación es inadvertidamente cómica, como cuando habla de su incredulidad «cuando la gente dice que los armarios son el único modo en que un fantasma o un monstruo puede entrar en tu cuarto. Apuesto que tienen formas de salir de debajo de la cama o, si desean agarrarte de verdad, apuesto a que pueden salir incluso de un cajón que tú crees que está cerrado y atrancado».

Christopher Paul Curtis. Me llamo Bud, no Buddy (Bud, not Buddy, 1999). León: Everest, 2002; 247 pp.; col. Punto de encuentro; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 84-241-8638-9. [
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