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viernes, 4 de marzo de 2016

Fluidez y extrañeza


A quien haya leído libros previos de Yoko Ogawa, no le sorprenderá que también Bailando con elefante y gato tenga como protagonista a un chico diferente, ni que la narración tenga una envidiable fluidez en la que las cosas más extrañas suceden con la mayor naturalidad.

Un niño que nace con los labios sellados, huérfano, que vive con sus abuelos y es extraordinariamente taciturno, tiene un mundo interior ocupado por dos personajes: una elefanta que vivió unos años en cautividad en un centro comercial, y alguien inexistente a quien llama la Momia, una chica de la que oyó decir que se había quedado atrapada entre las paredes de su casa. Un día conoce a un hombre muy gordo y muy amable, que vive en un autobús con su gato Peón, y le ofrece enseñarle a jugar al ajedrez. El chico aprende pero lo hace de una forma extraña: entre jugada y jugada se oculta debajo de la mesa, abrazado al gato. El niño se hace admirador de un antiguo campeón, Alexander Alekhine. Después de que, con once años, el chico gana por primera vez a quien siempre llama Maestro, este le lleva a un club de ajedrez en el que comienza una leyenda: la de Little Alekhine, un jugador que no se mostrará nunca pues estará oculto dentro de un autómata, moviendo las piezas con sus brazos mecánicos y ayudado por una joven a la que, en recuerdo de sus imaginaciones infantiles, llamará la Momia.

Libro para entusiastas del ajedrez: hay referencias a grandes jugadores, se narran con detalle algunas partidas, y hay muchas consideraciones sobre la «mística del ajedrez» —«el ajedrez es un instrumento musical interpretado a cuatro manos: el rival y uno mismo»—. El protagonista, cuyo comportamiento es siempre inocente, piensa que crecer es una tragedia y, en efecto, con el paso de los años no crece, algo que sucede así, sin más. Es notable la bondad de quienes le rodean: sus abuelos, su hermano pequeño, el Maestro, la chica que le ayuda, una señora que juega contra él… Los momentos de conflicto, que no faltan, se cuentan con acentos dolidos pero serenos, como si fueran un mal sueño. Estas cosas hacen que la historia atrape más por la curiosidad que todo provoca que por la empatía con los personajes.

Yoko Ogawa. Bailando con elefante y gato (Neko wo Daite Zó to Oyogu, 2009). Madrid: Funambulista, 2015; 421 pp.; trad. de Juan Francisco González Sánchez; ISBN: 978-84-944443-2-6. [Vista del libro en amazon.es]

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