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sábado, 19 de marzo de 2016

Todo lo que se ha de hacer en un museo


En El inicio de un juego fascinante Ernst Gombrich cuenta una anécdota que presenció en un museo. A eso mismo se refiere, de otra manera, Etienne Gilson en Pintura y realidad.

«El gran peligro que amenaza al arte de la pintura en las democracias modernas es la creciente creencia de que no hay ‘en principio distinción entre goce y aprendizaje’. Sólo el imperialismo pedagógico de algunos educadores explica la posibilidad de esta formulación. Está claro que no hay oposición entre goce y aprendizaje, pero si no mediara entre ellos una distinción esencial, el sentimiento de la belleza de todas las artes alcanzaría su cima en la conciencia de los arqueólogos, lo cual, poniéndonos en el mejor de los casos, no siempre ocurre. Inversamente, no gozaríamos de nada en un museo sin haber absorbido antes tanta información como fuera posible referente a los objetos de nuestro placer. Evidentemente, este no es nunca el caso. Lo que conocemos sobre una obra de arte es precisamente lo que deberíamos olvidar en el momento de gozar de ella».

Es necesario reivindicar la anterioridad de la experiencia estética respecto a toda forma de conocimiento discursivo. «El amante del arte tiene competencia para enfrentarse con la naturaleza de su amor, y es un hecho que nuestro amor se extiende más allá del alcance de nuestro conocimiento. La naturaleza no ha puesto condiciones de carácter escolar para el goce de la belleza». El aprendizaje debe tener lugar más en las escuelas y universidades que en los museos. «Mejor que formar a muchos hombres y mujeres una mala conciencia a cuenta de su ignorancia sobre estas materias, digámosles que todo lo que han de hacer en un museo es pasar un rato agradable. Sobre todo, evitemos que crean que toda la masa informativa puesta a su disposición es algo que deben aprender si quieren amar la pintura. En última instancia, todos los hombres desean conocer lo que aman y hallan un gran placer en esta clase de conocimiento, pero en la experiencia estética el amor viene primero».

Étienne Gilson. Pintura y Realidad (Painting and Reality, 1957). Pamplona: Eunsa, 2000; 398 pp.; col. Cátedra Félix Huarte; trad. del inglés de Manuel Fuentes Senot, versión actualizada de Rosa Fernández Urtasun; ISBN: 84-313-1767-1. [Vista del libro en amazon.es]

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