Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Contra mis prejuicios' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
CostasEscarlatina.jpg

miércoles, 15 de junio de 2016

Contra mis prejuicios


Vayan por delante varias cosas. Una: no me gustan nada los premios literarios; menos todavía que un relato reciba un premio llamado Nacional; sólo entendería un poco mejor que se diera un premio con ese nombre a una larga trayectoria. Otra: no me atraen nada los relatos góticos en general y los infantiles en particular; nunca me gustaron y siguen sin gustarme. Otra: invocar olores y sabores repugnantes en un relato infantil, algo que a los niños a veces les atrae, tampoco es plato de gusto para mí, aparte de que con frecuencia sea un recurso que indica poco talento por parte del autor. Otra: no me interesa nada la nueva cocina y estoy a bastante distancia mental y real de la afición de muchos por la cuestión; entiendo los programas televisivos al respecto pero no, en absoluto, los concursos televisivos…, que me incomodan incluso cuando son niños quienes compiten (y no por los niños).

Con todo lo anterior como preámbulo, debo decir que me ha parecido notable el libro Escarlatina, la cocinera cadáver, de Ledicia Costas. El narrador y protagonista es un niño de diez años llamado Román, que recibe como curioso regalo de cumpleaños a Escarlatina, una niña cocinera que deberá recomponer para que cobre vida, y con la que luego viajar luego al Inframundo, donde podrá ver a su abuelo. Una vez allí las cosas se complicarán y deberá superar algunas pruebas para poder volver a su casa.

Lo que me ha gustado del libro es la voz del narrador: simpática, ingeniosa, natural, por más que vaya tan por encima de su edad (algo que casi hay que dar por supuesto en este tipo de historias). También me han parecido excelentes algunos toques de humor negro —por ejemplo, se habla de un tal Trombosio, lógicamente «un señor que había muerto de una cosa que se llama trombosis y que se dedicaba a tocar el trombón en el Inframundo»—.

Luego, la novela enlaza bien con relatos infantiles conocidos —Román ha de viajar en el Mortibús, conducido por una esqueleta encorbatada y que me ha recordado el autobús noctámbulo de Harry Potter; y, como Charlie en la fábrica de chocolate, tiene un encuentro con los Umpa Lumpas—. Conecta también con la afición de muchos el que, antes de cada capítulo, haya una receta completa de platos apetecibles. No tanto, o en cualquier caso no conmigo, el gran despliegue de recursos gastronómicos propios del inframundo.

Ledicia Costas. Escarlatina, la cocinera cadáver (2015). Madrid: Anaya, 2015; 171 pp.; ilust. de Víctor Rivas; ISBN: 978-84-698-0895-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo