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viernes, 26 de agosto de 2016

Sobre la trilogía de Howl (y 2)


Aparte de las cualidades que ya mencioné de la trilogía de Howl, de Diana Wynne Jones, es importante decir que todos los relatos son en tercera persona pero la narradora tiene mucha chispa: todo se lee siempre sonriendo incluso aunque la artificiosidad sea patente por lo que, aunque pienses «pero qué hago yo leyendo esto» continúas haciéndolo con admiración y simpatía (igual que a veces me ha pasado con Neil Gaiman, pero mejor).

Hay momentos humorísticos a lo Terry Pratchett: «—¡Pero estoy aquí precisamente para poner orden! —le gritó [Sophie] a Howl. —Pues entonces búscale un nuevo significado a tu vida —replicó Howl». Hay también sitio para el humor intelectual: Howl «cogió la calavera del lavabo y la sujetó en una mano, exclamando en tono lastimero: —¡Ay, pobre Yorick! Ella escuchó el canto de las sirenas, así que algo huele a podrido en Dinamarca». No faltan situaciones de la vida cotidiana reflejadas con gracia: «participar en la conversación de la señora Fairfax era como entrar a saltar a la comba. Había que elegir el momento exacto, pero una vez que se entraba, era fácil».

Luego, aparte de los anteriores ejemplos, tomados del primer libro, tal vez lo más divertido sean los diálogos del segundo: el talento de Abdullah para el elogio es descomunal. Así, se dirige al sultán como «oh, el más exaltado de los defensores de los débiles»; o le pide cosas a su alfombra esperando que sus peticiones se ajusten a su «afable y aristocrática naturaleza»; o se disculpa con ella dicíéndole: «Oh, fabuloso tejido, carbúnculo y crisolita entre las alfombras (...), este miserable y tosco salvaje te pide perdón encarecidamente por haber derramado leche sobre tu inestimable superficie».

Y, en el tercer libro, una parte del interés está en el comportamiento errático de seres mágicos tan singulares como los kobolds, unos hombrecillos azules de diferentes formas y con grandes narices que se ocupan de diversas tareas domésticas; o el temor que inspiran los extraños lubbocks, unos «insectos de color violáceo y de cualquier tamaño, entre un saltamontes y mayor que un humano».

Pero, como también dije, las narraciones están muy enredadas, pues en ellas pasan muchas cosas y se multiplican los personajes que, además, al presentarse bajo distintas formas, hacen que las novelas puedan resultar confusas, en especial si alguien desea una lectura rápida o no puede leerlas de continuo.

De todos modos, tal vez el principal problema para la popularidad de las novelas —que, con todo, en el mundo inglés es mucha—, es la personalidad tan poco atrayente de Howl. Queda clara en esta descripción que hace Sophie de él en el segundo libro:

«Los dientes de Sophie rechinaron, pero dijo con orgullo:

—Él es el mejor mago de Ingary, y de todas partes. De haber contado con tiempo, él mismo habría vencido a ese demonio. Y es vago y egoísta y vanidoso como un pavo real, y cobarde, y no puedes hacer que se comprometa con nada.

—¿De veras? —preguntó Abdullah—. Es extraño que hables con tanto orgullo de tal dechado de vicios, oh, la más encantadora de las señoras.

—¿Qué quieres decir con vicios? —preguntó Sophie enfadada—. Sólo estaba describiendo a Howl. Debes saber que proviene de un mundo completamente diferente llamado Gales, y me niego a creer que esté muerto... ¡Ohhh!».

A pesar de todo, el sentido común de Sophie, que no brilla en su enamoramiento de Howl, a veces sale a la luz con energía: «¡No puedo soportar a la gente que va de suave con los animales y después engaña a cada humano con el que se cruza!».

Diana Wynne Jones. El castillo ambulante (Howl’s Moving Castle, 1986). Córdoba: Berenice, 2014, 4ª ed.; 347 pp.; col. Libros de Pan; trad. de David Cruz Acevedo; ISBN: 978-84-96756-39-7. [Vista del libro en amazon.es]
Diana Wynne Jones. El castillo en el aire (Castle in the Air, 1990). Córdoba: Berenice, 2009; 315 pp.; trad. de Ana Ramos; col. Libros de Pan; ISBN: 978-84-96756-66-3. [
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Diana Wynne Jones. La casa de los mil pasillos (House of Many Ways, 2008). Madrid: Nocturna, 2010; 324 pp.; trad. de Gema Moraleda; col. Literatura mágica; ISBN: 978-84-937396-9-0. [
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