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sábado, 17 de diciembre de 2016

Descortesías juveniles


En un libro citado días atrás se dice que «superados los experimentos de su juventud, a Borges no le interesaba la novedad por la novedad. Afirmaba que un escritor no debía tener la descortesía de sorprender al lector». En relación a esto, unos comentarios interesantes de Borges acerca de sus «pecados de juventud», están en El escritor y su obra, unas antiguas entrevistas que le hizo Georges Charbonnier.

Así, le hablan de su libro Inquisiciones y dice Borges: «Es el título de un libro de juventud. No creo que más adelante hubiera escogido un título tan extraño. Cuando jóvenes tendemos al barroquismo, buscamos la sorpresa, y como no estamos muy seguros de los propios medios, buscamos sorprender en todo».

En otro momento recuerda que, siendo joven, compuso sonetos, «bien mediocres por cierto, en francés y en inglés». Y continúa: «Ahora, ya no osaría hacerlo. Tengo un sentido de la responsabilidad que no tenía entonces. Creo que puedo escribir textos tolerables, digamos, o perdonables, en español, pero no en otra lengua alguna. ¡Cometí la imprudencia de publicar dos o tres piezas en inglés y estoy arrepentido! Creo que para escribir en una lengua cualquiera hay que conocerla a la perfección. Evidentemente, el español es la lengua que más conozco, puesto que es mi lengua materna».

Hablando de sus experimentalismos literarios juveniles dice: «Esa época era muy divertida para nosotros. Nos divertimos mucho creyéndonos revolucionarios, pensando que la poesía empezaba en nosotros, pensando que si encontrábamos bellas metáforas en Shakespeare o en Hugo era, evidentemente, porque eran precursores nuestros. ¡Precursores nuestros! Eran otras épocas. Sería necesario olvidarlas.»

En relación al escaso eco de sus primeras publicaciones y a que la difusión de los libros en aquella época era pequeña, comenta: «Quizá esto fuera bueno para la literatura. Todo lo que iba a prostituirla, el público, los best-sellers, todo eso vino después. En mi época no podíamos prostituirnos: no había quien comprara nuestra prostitución. ¡Y era mejor! Se escribía para un pequeño cenáculo, para algunos amigos y para uno mismo. Quizá fuera mejor para la literatura».

Jorge Luis Borges. El escritor y su obra: entrevistas de Georges Charbonnier con Jorge Luis Borges (1967). México: Siglo Veintiuno, 1970; 92 pp.; trad. de Martí Soler.


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