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viernes, 10 de febrero de 2017

Puertas cerradas


Al hablar de relatos que tratan bien sobre la muerte una referencia inevitable es Los muertos, la última y más larga narración de las quince que componen Dublineses, de James Joyce. En este libro, como muchos saben, todos los relatos son realistas y tienen lugar en el Dublín de primeros años del siglo XX. Los protagonistas de los primeros son niños, los de los siguientes son adolescentes y los de los últimos son personas maduras. El tono es sobrio pero, por debajo de la superficie, hay multitud de referencias y de guiños. Los muertos está considerado uno de los mejores relatos cortos escritos en lengua inglesa.

Se ambienta en Navidad y casi todo él tiene lugar en la casa de las hermanas Kate y Julia Morkan, dos mujeres mayores que dan una fiesta y un baile tradicional en su casa. Se suceden las conversaciones, con las que se presentan a los personajes, en especial al sobrino de las Morkan, Gabriel Conroy, y a su esposa Gretta. Todo está centrado en el mundo interior de preocupaciones y pensamientos de Gabriel, un profesor y crítico literario, que no sale bien parado de unos choques dialécticos y que está preocupado por el pequeño discurso que ha de pronunciar. Todo conduce al momento en el que, al regresar al hotel, el dolido comportamiento de su mujer, que con motivo de una canción ha recordado a un antiguo novio que tuvo y que falleció, le hace reflexionar sobre los vivos y los muertos.

El relato está muy contenido. Es admirable la forma en que se conduce al lector a la última e intensa escena, y a reflexionar, con Gabriel, en su «vergonzante conciencia de sí mismo», en la fugacidad de la vida, en muertos que vivieron intensamente, y por eso siguen vivos en el alma de algunos, en vivos cuyas vidas son anodinas y se van convirtiendo en sombras. Personalmente no puedo dejar de pensar en que el relato sería mejor todavía si fuera más abierto y un punto esperanzador: si en él quedaran vibrando no sólo sentimientos de nostalgia y pesar sino algún quizá que dejara, mínimamente siquiera, entornada la puerta...

James Joyce. Dublineses (Dubliners, 1914). Madrid: Alianza, 2005; 232 pp.; col. El Libro de bolsillo; trad. de Guillermo Cabrera Infante; ISBN: 978-8420639178. [
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