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miércoles, 12 de abril de 2017

Exceso de maravillas


Hace años, una temporada en la que leí muchos álbumes en pocos días, vi por encima Los últimos gigantes, de François Place. Tal vez por verlo junto con otros no lo aprecié todo lo que merecía: aunque pensé que los dibujos eran extraordinarios no me interesó la historia. Pero he vuelto a leerlo y verlo ahora con más calma, en una nueva edición conmemorativa, y tengo más claros mis motivos para la impresión que me causó entonces.

Un antropólogo llamado Archibald Leopold Ruthmore que ha encontrado un mapa o algo así en un diente de gigante, decide viajar en busca de los gigantes y sale de Inglaterra el año 1849. La primera parte del relato es su arduo viaje hasta dar con los gigantes, la segunda es su vida con ellos y sus descubrimientos sobre sus peculiaridades, la tercera es el regreso a su mundo y la publicación de sus investigaciones, y la cuarta…

El argumento del relato conecta con la idea ilustrada del «buen salvaje» y con la idea de cómo los occidentales destruimos los mundos inocentes que descubrimos incluso aunque nos mueva la buena voluntad, como a Ruthmore. No vale la pena entrar a discutir este tipo de cosas con ocasión de la crítica de un libro infantil, sólo dejar constancia de cómo se propagan algunas ideas simples al ser transmitidas en libros infantiles.

El valor del libro está en las magníficas ilustraciones, que reflejan al héroe como un nuevo Gulliver afanoso y entusiasmado entre los amables gigantes, y que juegan acertadamente con las perspectivas para convencer al lector de la verosimilitud de lo que se le cuenta. Lo que las ilustraciones no pueden transmitir —y ahí es donde creo que falla el argumento— son los elementos de tipo fantástico de los gigantes: sus cuerpos están recubiertos de tatuajes que se van dibujando solos de acuerdo con las vivencias que van teniendo. Al menos en mi opinión, no hubiera hecho falta embellecer más el relato —que por sí mismo recuerda, por ejemplo, Las minas del rey Salomón o El mundo perdido—, con maravillas más asombrosas todavía que la misma existencia de los gigantes en un lugar desconocido.

François Place. Los últimos gigantes (Les Derniers Géants, 1992). Barcelona: Ekaré, 2016; 78 pp.; trad. de Leopoldo Iribarren; ISBN 84-89396-50-7. [Vista del libro en amazon.es]

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