Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Hilos enmarañados' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
MarschAsesinoE.jpg

jueves, 4 de mayo de 2017

Hilos enmarañados


He leído con gusto las dos primeras novelas de la neozelandesa Ngaio Marsh sobre Roderick Alleyn, un competentísimo inspector jefe de Scotland Yard que resuelve Un hombre muerto y Un asesino en escena. Ambas tienen un esquema parecido: sucede un asesinato en un ambiente inesperado, entran en acción Alleyn y sus hombres, que investigan minuciosamente todo hasta que conocen el pasado de los sospechosos y los pormenores del crimen, y finalmente llevan a cabo una reconstrucción ficticia de lo sucedido para desvelarlo a todos los implicados.

En la primera novela, un aristócrata inglés ha convocado a unos amigos a pasar el fin de semana en su casa de campo; allí les propone el juego del asesino que, como el lector espera, termina con un muerto real. En la segunda, durante una obra teatral, el disparo que debía ser ficticio de un actor a otro resulta ser letal: la investigación se dirigirá, sobre todo, a descubrir quién y cómo pudo cambiar las balas ficticias por balas reales.

La primera novela comienza centrada en el joven periodista Nigel Bathgate hasta que, cometido el asesinato, aparece Alleyn. En la segunda los dos van, juntos, a ver la representación donde muere uno de los actores. En ambas el periodista cumple la función de plantear preguntas o iniciar caminos equivocados mientras Alleyn siempre aparece muy seguro de lo que ha de hacerse. Véase, por ejemplo, este diálogo de la primera novela: «—¿Imagina usted…? —empezó Nigel. —No imagino —replicó Alley—. Los policías no podemos imaginar».

El mérito de las novelas es su construcción cuidadosa y que la narradora se atiene a los hechos y nunca hace comentarios «literaturizados». La segunda, cuya intriga y desarrollo me ha parecido mejor, tiene la particularidad de que, como la escritora era también actriz y directora teatral, dice muchas cosas de ese mundo y, oportunamente, pone en boca de sus personajes citas apropiadas de Shakespeare u otros autores. Así, uno de los actores exclamará «¡Oh, qué enmarañado ovillo hilamos cuando aprendemos a mentir por vez primera», citando a Walter Scott; o Alleyn, «con tono cansado antes de acostarse», recordará a Hamlet: «Que los coros de ángeles velen tu sueño».

Ngaio Marsh. Un hombre muerto (A Man Lay Dead, 1934). Madrid. Siruela, 2016; 178 pp.; col. Los Libros del Tiempo; trad. de Alejandro Palomas; ISBN: 978-8416638765. [Vista del libro en amazon.es]
Ngaio Marsh. Un asesino en escena (Enter a Murderer, 1935). Madrid: Siruela, 2017; 220 pp.; col. Libros del Tiempo; trad. de Alejandro Palomas; ISBN: 978-84-16964-21-5. [
Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo