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Nota: 'Gente tranquila y decente' :: bienvenidosalafiesta ::    
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viernes, 12 de octubre de 2018

Gente tranquila y decente


Cómo llegamos a la final de Wembley, de J. L. Carr, es una novela graciosa, de ambiente muy inglés, que aquí está bien reseñada. El narrador, al que no le gusta el fútbol pero que es como el administrativo que lleva la organización del equipo porque le gusta estar en medio de los asuntos, explica cómo el equipo de fútbol de su pueblo, de medio centenar de habitantes, alcanza la final de una competición, la FA Cup, gracias a los consejos de un doctor húngaro, al saber hacer del presidente y a la calidad de su entrenador, que también es jugador.

Es un acierto la elección del narrador, al que le interesa, y cuenta sobre todo, la vida de sus conciudadanos. Sus comentarios irónicos son con frecuencia muy certeros. Por ejemplo: «a diferencia del público del críquet, los aficionados al fútbol no destacan, en general, por su inteligencia, sino por su emoción». O bien, cuando confiesa que siguieron el consejo del doctor húngaro de deteriorar el campo para que los equipos visitantes jugasen peor: algo así, les dijo, no debía causarles remordimientos de conciencia pues «los ingleses son adecuadamente famosos entre los europeos por sus declaraciones de honorabilidad mientras se dedican a preparar la destrucción de sus enemigos».

Pero, sobre todo, hay una escena memorable que vale toda la novela: la entrevista televisiva que le hace un periodista estrella —experto en «drogar a sus víctimas con halagos hasta que entraban en un estado de autoaprobación y aturdimiento para luego hacerlas pedazos con preguntas explosivas a las que no podían responder»— al presidente del club. La filmación tiene lugar en su misma casa y el primer impacto que causa en los espectadores es verla decorada con el criterio del apretujamiento, tan «enemigo de los muebles instantáneos de cooperativa, del diseño funcional escandinavo y de las ofertas especiales de suplemento dominical». Las bombas las lanzará el presidente con sus declaraciones: entre otras, la de que «los ingleses somos justo lo que siempre hemos sido: gente tranquila y decente gobernada por parásitos», completamente «hartos de que los políticos, los burócratas en sus oficinas y los sabelotodos nos digan quiénes somos y qué queremos».

J. L. Carr. Cómo llegamos a la final de Wembley (How Steeple Sinderby Wanderers Won the F.A. Cup, 1975). Barcelona: Tusquets, 2018; 203 pp.; col. Andanzas; trad. de Puerto Barruetabeña; ISBN: 978-84-9066-480-3. [Vista del libro en amazon.es]

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