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viernes, 23 de noviembre de 2018

Falsedad intrínseca


Entre los libros que tratan sobre personas que, con peligro de su vida, se opusieron firmemente al régimen nazi, Mi lucha contra Hitler, del filósofo Dietrich von Hildebrand, es especialmente interesante porque su autor vio claro y denunció el peligro desde el comienzo, y porque se opuso enérgicamente a quienes intentaron, por comodidad o por convicción, vías más conciliadoras. La segunda parte del libro contiene algunos artículos del combate intelectual del autor contra el nazismo. La primera parte, la más larga, está compuesta por sus anotaciones, año por año, contando lo que vivió entre 1921 y 1939. Cada texto tiene una pequeña introducción para explicar algo más el contexto.

El libro empieza cuando von Hildebrand vive en Munich. Luego huye de Alemania, cuando Hitler toma el poder en 1933 y se ve amenazado. Se instala en Austria, donde funda la revista Der christliche Ständestaat, cuyo tono crítico contra los nazis provocó tal irritación que el mismo embajador alemán en Austria declaró que «el mayor obstáculo para el nacionasocialismo en Austria es ese maldito Hildebrand. No hay nadie que haga más daño que él». En Viena hace amistad con el canciller Engelbert Dollfuss, que comparte su visión de las cosas y que, para garantizar su sostenimiento, le promete nombrarle catedrático, cosa que hace su sucesor cuando Dollfuss es asesinado. Hildebrand continúa en Viena pero, al ir deteriorándose la situación, pues el Anschluss sigue ganando terreno, en 1938 huye: pasa por Checoslovaquia, Hungría, Friburgo y vive en Toulouse durante 1939. Más adelante, pero esto ya no figura en estas anotaciones, sino en los textos que los presentan y enmarcan, el autor se fue a los EE.UU.

El libro es más que interesante, aparte de por lo que revela de la personalidad del autor, también por el panorama intelectual que presenta: aparecen, en distintos lugares, filósofos como Gilson o Maritain, escritores como Thomas Mann y Soma Morgenstern, historiadores como Huizinga y Madariaga… Además, se suceden las discusiones y enfrentamientos del autor con cristianos y católicos, también con clérigos y obispos, que cedían ante los nazis pensando que la táctica del apaciguamiento era la más conveniente, o que lo hacían porque compartían con ellos un «antisemitismo moderado». Narra varias entrevistas jugosas que tuvo con el entonces cardenal secretario de Estado Eugenio Pacelli, con cuyo rechazo absoluto de cualquier forma de racismo coincidía plenamente. Señala la ceguera de algunos intelectuales del momento como, por ejemplo, Toynbee, cuyas propuestas le hacían ver que no entendía mínimamente el espíritu de falsedad intrínseco al nacionalsocialismo y al comunismo.

Dietrich von Hildebrand. Mi lucha contra Hitler (Mein Kampf gegen Hitler, 2014). Madrid: Rialp, 2016; 440 pp.; trad. de Gloria Esteban; ISBN: 9788432146169. [Vista del libro en amazon.es]

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