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Nota: 'El deber de ser ateos de ciertos dioses' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 28 de febrero de 2019

El deber de ser ateos de ciertos dioses


He disfrutado con Cavilaciones y melancolías, notas de los diarios de 2016 y 2017 de José Jiménez Lozano. Hay unos comentarios excelentes aquí y aquí.

Pongo a continuación, algunos párrafos, con idea de resumir tono y contenidos.

Por un lado, abundan textos que tienen un tono pesimista ante la vida cultural que nos rodea pero que, a la vez, es esperanzado:

—«Debemos recordar que siempre hay diez justos, o en cualquier caso algunos —pocos, bastantes o muchos— serán preservados, y que no debemos mirar hacia atrás».

—Al salir de una conversación con chavales en un instituto anota esto: «Creo que he hecho bien en mostrarles no optimismo, que Bernanos creía que siempre es la sacarina de la esperanza, sino la alegría de estar vivo y de querer vivir y avanzar, y que les llene a ellos desde ahora mismo».

Tienen también tonos de advertencia muchos comentarios formulados al hilo de sucesos de actualidad y al comentar aspectos de nuestra vida política y social:

—«Las gentes admiran mucho la matonería también discursiva y política, que no deja de ser matonería, claro está».

—Lamenta que se hayan perdido las formas en la política y que haya quienes lleven y presuman de «una indumenta y modales de cuatreros»: «desde siempre sabemos que las formas concluyen por conformarnos».

—«Ni la peor tiranía fue nunca el horror que han sido los dos grandes totalitarismos del próximo pasado, pero la tiranía sobrevive en la llamada “opinión pública” o imperio de la multitud cuyos pensares y sentires son fabricados por los que el señor Stalin llamaba “ingenieros de almas” (…), y Dios nos libre del poder de estos individuos», de los «mente captores» y de los «mente capti» (o mentecatos).

Al mismo tiempo, una y otra vez aclara que ninguno estamos libres de llegar a comportarnos igual que otros a quienes criticamos:

—«Los dioses de la ideología y del dinero nos hacen perversos o nos idiotizan, pero, así y todo, podemos negarnos y debemos negarnos a su imperio en nuestro mundo. Nuestro único deber, en efecto, es ser ateos de estos dioses».

—«Convertirnos en una canalla, distinguida o despreciable, es demasiado fácil, y siempre hay que estar sobre aviso».

—«La verdad misma, y la más alta, puede ser vivida y actuada como secta desgraciadamente, y es la maldad que está en nuestro corazón».

No faltan las observaciones sobre libros y sobre literatura:

—Habla de que «exiliarse (…) de la “corriente del uso” que decía Cervantes es una gloria realmente. Y menos mal que está ahí la gran literatura de siempre que, por su misma naturaleza, ya es tierra de exilio y refugio para nosotros, en estos momentos, como en cierta medida lo fue siempre: los libros que nos acompañan».

—Dice que lo que nos permiten los libros es que «cada uno de nosotros podemos tratar a la gente más importante del mundo y aprender de ellos o gustar lo que nos cuentan».

—Señala que hay decisiones políticas «que parecen nonadas pero que consiguen que (…) solamente una minoría llegue a echar de menos los fundamentos culturales mismos y los textos básicos de la cultura humana».

También hay notas al paso sobre autores y libros con las que, en lo que conozco, coincido:

—«Muerte de Umberto Eco, una grandísima inteligencia, cuyos escritos literarios me parecieron siempre una burla y que están llenos de un cinismo despreciativo hacia sus propios lectores. (…) Para la inteligencia era un disfrute, pero no estaba claro si tal enaltecimiento de la nada no llevaba dentro un amargor».

—Con motivo de que alguien le reprocha haber sido injusto en un comentario acerca de Heinrich Böll, señala que no le atribuye mala fe ni sectarismo sino que, tal vez, «lo que suele suceder es que el poseedor de una mente eximia con frecuencia es capturado por las supersticiones del tiempo, porque estas pueden convertir a cualquiera en un pájaro fascinado por una serpiente».

—A propósito de un libro para niños que es «una ensalada, digamos “intercultural”» de «islamismo, judaísmo y a lo mejor cristianismo», apunta que «en estas cuestiones del bla, bla, bla, no nos privamos de nada».

José Liménez Lozano. Cavilaciones y melancolías: diarios 2016-2017 (2018). Almería: Confluencias, 2018; 298 pp.; ISBN: 978-84-948202-8-1. [Vista del libro en amazon.es]

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