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Notas de agosto de 2019 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 22 de agosto de 2019

En Los náufragos de las Auckland, François-Édouard Raynal cuenta un naufragio real del que fue protagonista. Se publicó en 1870 y sirvió de inspiración a Jules Verne para La isla misteriosa. Un buen prólogo compara el libro con otros que también tratan de cómo distintos náufragos afrontaron su destino, hace notar las dotes de Raynal tanto para resolver los problemas prácticos que se les presentaron como para mantener unidos y con buen ánimo a sus compañeros, y señala que su religiosidad y sus creencias fueron una enorme ayuda en los momentos difíciles.

El autor primero cuenta su vida: embarcó en 1844 con 19 años, debido a que su familia se arruinó, y fue marinero durante un año y medio; dedicó luego tres años a dirigir una plantación de azúcar en la isla Mauricio; desde 1853 fue buscador de oro en Australia once años; y, a punto de regresar a Francia, aceptó embarcarse en la goleta Grafton para buscar una mina de estaño en una isla cerca de Nueva Zelanda. Pero, al regreso de esa expedición, en enero de 1864, su barco encalló entre las rocas en la isla Auckland, la mayor del archipiélago del mismo nombre, momento en el que comienza propiamente su historia.

Los cinco miembros de la tripulación, un estadounidense, un inglés, un noruego, un portugués y el autor, francés, pasaron veinte meses en la isla. Sobrevivieron cazando animales, sobre todo leones marinos, construyeron una cabaña consistente a partir de los restos del barco, y procuraron vivir lo más civilizadamente posible: Raynal se las arregló para fabricar jabón, para curtir pieles con las que hacerse nuevo calzado y nueva ropa, e incluso preparó una forja; se organizaron para darse clases unos a otros y se impusieron «el deber de aprovechar el buen tiempo para realizar observaciones solares y lunares, a fin de precisar, en la medida de lo posible, la posición geográfica del archipiélago», etc. Finalmente, al ver que no venían a buscarlos y que seguramente nadie los encontraría, adaptaron el bote salvavidas que tenían y en él se fueron primero tres y, cuando llegaron a puerto, mandaron un barco a por los otros dos.

La decisión clave para la supervivencia la toma Raynal cuando reflexiona en que «nuestra única fuerza era la unión, y que la discordia y la división serían nuestra ruina. Pero el hombre es tan débil que a veces ni la razón, ni la defensa de su dignidad, ni siquiera la consideración de su interés bastan para recordarle cuál es su deber. Es necesario que una regla externa, una disciplina, lo proteja de las flaquezas de su voluntad». Por eso propuso, y los demás aceptaron, que uno de ellos, el capitán Thomas Musgrave, hiciese las veces de cabeza de familia, y escribió unas reglas para determinar sus obligaciones y las de los demás. Procuró evitar cualquier asomo de desunión entre sus compañeros —rompió una baraja de cartas cuando vio que alguno no sabía comportarse con moderación— y a sí mismo se impuso un comportamiento recto para no dar lugar a quejas de los demás.

El relato como tal es apasionante y su veracidad se apoya en que no parece haber exageración alguna y en que tanto Thomas Musgrave como Raynal llevaron diarios del tiempo que pasaron en la isla. Los dos publicaron sus narraciones sobre lo sucedido en 1866 y 1870, respectivamente. De las dos la más completa y popular fue y sigue siendo la de Raynal.

François-Édouard Raynal. Los náufragos de las Auckland (Les Naufragés, ou Vingt mois sur un récif des îles Auckland, 1870). México: Jus, 2017; 224 pp.; col. Crónicas; trad. de Pere Gil; prólogo de Alfredo Pastor; ISBN: 978-6079409715. [Vista del libro en amazon.es]

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JamiesonPrepLista.jpg
miércoles, 21 de agosto de 2019

Preparada, lista… ¡Bienvenida a clase!, de Victoria Jamieson, es un cómic con iguales rasgos constructivos que el anterior de la autora, Sobre patines, y que los ya citados de Raina Telgemaier. Esta vez la protagonista es Guillermina, o Momo, una chica de once años que se ha educado en su casa mientras colaboraba en la feria medieval en la que trabajan sus padres, y que va a comenzar a ir a la escuela secundaria. En ella se verá en medio, por primera vez, de algunos conflictos que desconocía: deseos de ser aceptada en un grupo de chicas, comprobar que hay envidias y celos entre ellas, sentimientos de vergüenza e inseguridad por su nivel social bajo, meteduras de pata e insinceridades posteriores, problemas con algún profesor, etc. La narración alterna sus días en el colegio con su actividad en la feria, un lugar en el que, con frecuencia, se habla de un modo más o menos medievalesco. El relato está bien construido: queda claro que las cualidades de caballerosidad y valentía, de las que Momo habla en la feria, luego no son tan fáciles de poner en práctica en la vida real. La protagonista resulta cercana, igual que su sensata familia y sus acogedores amigos.

Victoria Jamieson. Preparada, lista… ¡Bienvenida a clase! (All’s Faire in Middle School, 2017). Madrid: Maeva, 2019; 247 pp.; color por David Lasky; trad. de Marta Armengol; ISBN: 978-84-17708-03-0. [Vista del libro en amazon.es]

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SmithJohnJirafa.jpg
martes, 20 de agosto de 2019

Después de Los problemas de Pingüino llegan Los problemas de Jirafa, de Lane Smith y Jory John, uno de esos álbumes pensados para que los lectores se planteen aceptarse mejor a sí mismos, entender las ventajas que pueden llegar a tener lo que ellos ven como limitaciones, darse cuenta de cuánto ayuda para esto tener un buen amigo. La protagonista es una jirafa, Edward, a la que no le gusta nada, e incluso le parece ridículo, tener un cuello tan largo. Su amistad con Cyrus, una tortuga, le hace comprender mejor las cosas. La historia se cuenta con simpatía y es excelente gráficamente, como uno espera siempre del ilustrador. Entre otras cosas que se podrían destacar, la guardas están bien pensadas, la tipografía cambia con acierto según quien hable, hay una pequeña sorpresa cuando se despliega una página hacia arriba para que la jirafa alcance un plátano que está en lo alto de un árbol…

Lane Smith. Los problemas de Jirafa (Giraffe Problems, 2018). Texto de Jory John. Barcelona: Alba, 2019; 34 pp.; trad. de Concha Cardeñoso Sáez de Miera; ISBN: 978-84-9065-529-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 17 de agosto de 2019

He mejorado los comentarios a Stevenson y Dickens, así como a la reseña de La dama de blanco, añadiendo en ellos algunas agudas observaciones de Borges.

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CalvinoPuntoAparte.jpg
viernes, 16 de agosto de 2019

Igual que dije hace unos días hablando de Faulkner, otro autor que tampoco conozco bien es Italo Calvino. Recientemente he leído Punto y aparte, una colección de artículos, conferencias, y otros textos escritos y publicados entre 1955 y 1980.

En ellos hay comentarios sobre su forma de comprender el trabajo de un escritor que tienen interés universal. Por ejemplo, este párrafo: «el esfuerzo de buscar, de pensar, de expresarse con la mayor precisión posible, justamente ante las cosas más complejas, es la única actitud honesta y útil. Conseguir determinar las propias dudas es mucho más concreto que cualquier afirmación perentoria cuyos fundamentos se basen en el vacío, en la repetición de palabras cuyo significado se ha deteriorado por el excesivo uso». O este otro: «En la sátira hay un elemento de moralismo y un elemento de burla. Yo desearía que ambos elementos me fueran ajenos, sobre todo porque no los estimo en los demás. El que ejerce de moralista cree ser mejor que los demás y el que se burla se considera más astuto o, mejor dicho, cree que las cosas son más sencillas de como las ven los demás».

En particular, me han interesado sus explicaciones sobre Los novios, que me han hecho pensar en que debo volver a leerla. Entre otras cosas, dice: «Jamás una novela fue calculada con tanta exactitud como Los novios; todo efecto poético e ideológico está ajustado conforme a una relojería predeterminada y esencial, conforme a diagramas de fuerza muy bien equilibrados. Ciertamente la calidad "manzoniana" de la novela está determinada no tanto por el esqueleto como por la pulpa, y el mismo esqueleto habría podido servir para un libro completamente distinto».

«Manzoni varía constantemente el foco de las lentes de sus anteojos. Una vez seguro de que, a grandes líneas, la maquinaria novelesca y conceptual funciona, realiza un trabajo de ajuste para poner a foco los distintos personajes y los distintos aspectos, aplicándole a cada uno una iluminación distinta, más contrastada o más matizada. Su técnica de retratista procede por aproximaciones sucesivas en las distintas redacciones de la novela, y no está dicho que la última sea mejor que la primera (…). Lo que verdaderamente preocupa a Manzoni no son tanto los personajes como las fuerzas que actúan en la sociedad y en la existencia, sus condicionamientos y sus choques. Esas relaciones de fuerza son el verdadero motor de su narración y el nudo crucial de sus preocupaciones morales e históricas».

Más adelante indica que, «cuando nos damos cuenta de que el papel de la Providencia lo ha interpretado la peste, comprendemos que el discurso ideológico-político barato hace tiempo que saltó por los aires. Las fuerzas que verdaderamente están en juego en la novela son cataclismos naturales e históricos de incubación lenta y estallido imprevisto, que desbaratan el pequeño juego de las relaciones de poder. El cuadro se ensancha, la conexión entre macrocosmos y microcosmos permanece estrecha y a la vez incierta, como en nuestros interrogantes sobre el futuro biológico y antropológico del mundo de hoy».

Italo Calvino. Punto y aparte. Madrid: Siruela, 2013; 384 pp.; col. Biblioteca Calvino; trad. de Gabriela Sánchez Ferlosio; ISBN: 978-8498418293. [Vista del libro en amazon.es]

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FerradaKramp.jpg
jueves, 15 de agosto de 2019

Kramp es la primera y premiada novela para adultos de María José Ferrada, una conocida escritora chilena de poesía y libros infantiles. La narradora es una mujer que cuenta la vida que llevó acompañando a su padre, un vendedor que viajaba por los pueblos como representante de los productos industriales de la marca Kramp. Con una sola excepción todos los personajes que aparecen en el relato se nombran con una letra: la narradora es M y su padre es D. En toda la historia se da una sola fecha, el 13 de noviembre de 1973, que es cuando se conocen la madre y el padre de M, y las andanzas de M con D por los pueblos comienzan cuando ella tiene siete años.

Muchas cosas de vida cotidiana que suceden se inspiran, según confiesa la autora, en experiencias que conoció de primera mano pues su padre fue vendedor como D y no es casual que la protagonista se llame M. El tono de la narradora es sencillo y directo. Cuenta las cosas con distancia de años pero con la intención de recuperar los pensamientos y sentimientos de la niña que fue. Organiza su relato en capítulos cortos que se suceden ordenadamente. Los acentos picarescos de muchas escenas son divertidos: M capta pronto que las ventas de su padre dependen de la intensidad de sus miradas fijas a los clientes, que ensayaba frente al espejo; el éxito que tenían, dice, hizo que se convirtieran «en un modelo que comenzó a analizarse en “el sector”».

La novela puede llamarse de iniciación y aprendizaje: M, poco a poco, va comprendiendo el mundo adulto tan singular en el que ha caído, y va intentando poner en orden, y clasificar de distintos modos, lo que vive y ve a su alrededor. También es una de esas novelas de «fin de la infancia» en las que alguien ve como desaparecen para siempre gentes, oficios, costumbres, y cómo eran erróneas no pocas suposiciones que se había hecho acerca del mundo. Bien avanzado el argumento, como cualquier conocedor de la historia de Chile de esos años ha podido suponer ya, y como anuncia la entrada en la trama de un fotógrafo que le dice a M que lo que le gusta es cazar fantasmas, se sucederán unos episodios, que no se narran con detalle sino que sólo se apuntan, en los que todo cambia y la temperatura emocional sube.

María José Ferrada. Kramp (2017). Madrid: Alianza, 2019; 125 pp.; col. AlianzaLit; ISBN: 978-84-9181-454-2. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 14 de agosto de 2019

Peces por todas partes es el primer álbum informativo de Britta Teckentrup. Cada doble página tiene un título que ya indica su contenido: «Hay peces por todas partes», «¡Es un pez!», «Los peces llevan aquí mucho tiempo», «Peces de agua dulce», «El profundo mar azul», «El arrecife de coral», «La alimentación», «La lucha por la vida», etc. En algunas ilustraciones se proponen algunas adivinanzas visuales. Las explicaciones son precisas pero también tienen toques humorísticos.

Britta Teckenrup. Peces por todas partes (There are Fish Everywhere, 2018). Escrito y editado por Katie Haworth. Algemesí (Valencia): Andana, 2019; 26 pp.; trad. de Anna Llisterri; ISBN: 978-84-17497-14-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 13 de agosto de 2019

Últimamente se han publicado nuevas ediciones de los relatos que componen El seto de las zarzas, un rico y detallado mundo ratonil creado hace unas décadas por Jill Barklem y que merece ser conocido.

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FalknerMoonflet.jpg
sábado, 10 de agosto de 2019
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Dersu Uzala.jpg
viernes, 9 de agosto de 2019

He cambiado algunas cosas y he puesto datos de nuevas ediciones en los comentarios a El honor perdido de Katharina Blum, Rescoldo, Cántico por Leibowitz, Dersu Uzala.
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WohlLuzApacible.jpg
sábado, 3 de agosto de 2019

He mejorado los resúmenes de los argumentos y los comentarios generales a los libros de Louis de Wohl, de los que también he puesto los datos de ediciones más recientes.

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martes, 30 de julio de 2019

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de julio.

Es un álbum francamente divertido Mamá Bruce y es una buena historia de amistad Osa y Lobo. Son buenos libros de conocimientos sobre animales Loco por los escarabajos y Viajeros. Tiene todo el interés de una paternidad recién estrenada, contada con muy buen humor, Confesiones de un padre sin vocación. Y a quien busque lecturas poderosas, aunque los libros en sí mismos no son muy largos, le recomiendo los cuatro que he puesto este mes en la sección Relecturas.

Durante las dos próximas semanas pondré menos notas.

En Libros para jóvenes: notas del mes de julio.

De las notas publicadas en medium en junio, no había puesto en el boletín anterior La punta de algunos consejos. Las correspondientes a julio, todas dedicadas a libros y lectura, fueron La riqueza y pobreza de los libros y Unas lecturas son más verdaderas que otras, y recordé La experiencia de leer y Como una novela.

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lunes, 29 de julio de 2019

Rojo y verde, de Gabriel Gay, es un relato con una posible explicación imaginativa para un niño cuando, en medio de la ciudad, ve circular los coches según las indicaciones de los muñequitos rojos y verdes de los semáforos. El álbum muestra ilustraciones casi cuadradas, una por página, oscuras al principio, pues el momento en el que todo pasa es tardío. Se describe cuál es el trabajo de Rojo y cuál el de Verde, y qué ocurre cuando ambos discuten —pues Verde le dice a Rojo que no sea tan rígido y no le prohíba todo a todo el mundo—, se pelean, se distraen, un coche desorientado choca con el semáforo y Verde cae a la calle, y Rojo, por primera vez, abandona su puesto para ir a rescatar al confuso Verde. Una buena primera explicación acerca de que mandar y prohibir cosas es necesario para que todo funcione.

Gabriel Gay. Rojo y verde (Rouge et vert, 2013). Barcelona: Ekaré, 2019; 32 pp.; trad. de Elena Iribarren; ISBN: 978-84-948859-3-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 27 de julio de 2019

El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, de Henry J. M. Nouwen, cayó en mis manos hace unos quince años, poco después de leer Los ojos de Rembrandt y de ver Solaris de Tarkovski. Supongo que ambas cosas influyeron en el gran impacto que me causó. En cualquier caso pienso que su valor está mucho más allá de mis preferencias personales y por eso lo pongo aquí.

Al principio se dice que el libro tiene tres protagonistas: «un cuadro del siglo XVII y su autor, una parábola del siglo I y su autor, y un hombre del siglo XX en busca del significado de la vida». Es decir: Rembrandt y su cuadro El regreso del hijo pródigo; Jesucristo y la parábola en la que se basa el cuadro; y el autor, un sacerdote y profesor en universidades norteamericanas.

En el prólogo hay una explicación de la génesis del libro: poco antes de trasladarse a vivir a El Arca, Daybreak, Toronto, una institución que cuida enfermos mentales, en 1983, al autor le impactó mucho una representación que vio del cuadro de Rembrandt titulado El regreso del hijo pródigo y, a partir de ahí, se iniciaron sus reflexiones, algunas muy personales, acerca de lo que cuentan la parábola y el cuadro.

En tres partes, tituladas «El hijo menor», «El hijo mayor», y «El padre», se van comentando aspectos concretos del cuadro de Rembrandt, las relaciones del cuadro con la vida del pintor, y las consecuencias que saca el autor para su propia vida, pues se ve a sí mismo como hijo pródigo y como hijo resentido, y se ve también llamado a ser Padre. De hecho, su capítulo de conclusión se titula «Convertirse en el Padre», algo que en su caso también tiene que ver con su trabajo en El Arca.

La enorme difusión del libro revela que su autor ha sabido tocar las fibras más profundas de muchas personas, como a lo largo de la historia lo ha hecho la parábola en la que se inspira. El juego de espejos que propone resulta muy luminoso: el autor se reconoce a sí mismo e induce al lector a verse también como un hijo pródigo, que necesita siempre aprender a regresar; como un hijo mayor dolido, cuyo extravío puede ser «tan difícil de reconocer precisamente porque está estrechamente ligado al deseo de ser bueno y virtuoso»; como un padre que perdona de modo incondicional y practica una misericordia que no hace comparaciones y que «surge de un corazón que no reclama nada para sí, de un corazón que está completamente vacío de egoísmo».

El comentario detallado del cuadro de Rembrandt, igual que las observaciones acerca de las vicisitudes de su vida, responde a lo que los historiadores han dicho acerca de él. Pero el poderío del libro de Nouween está en sus comentarios de tipo espiritual, formulados de modo animante y sugerente para lectores cristianos, evidentemente, pero también para muchos otros. Como éstos:

—«Dios no me pide que siga siendo un niño, sino que llegue a serlo. Convertirse en niño significa vivir de acuerdo con una segunda inocencia: no la inocencia del recién nacido, sino la inocencia que se consigue haciendo opciones conscientes».

—«Antes pensaba que la gratitud era una respuesta espontánea a los dones recibidos, pero ahora me he dado cuenta de que también puede vivirse como una disciplina. (…) La gratitud como disciplina implica una elección consciente. Puedo elegir ser agradecido aún incluso cuando mis emociones y sentimientos están impregnados de dolor y resentimiento. Es sorprendente la cantidad de veces que puedo optar por la gratitud en vez de por la queja y el lamento. Puedo elegir ser agradecido cuando me critican, aunque mi corazón responda con amargura. Puedo optar por hablar de la bondad y la belleza, aunque mi ojo interno siga buscando a alguien para acusarle de algo feo. Puedo elegir escuchar las voces que perdonan y mirar los rostros que sonríen, aún cuando siga oyendo voces de venganza y vea muecas de odio».

—«La paternidad espiritual es una paternidad de misericordia. Y para comprenderlo en profundidad, tengo que seguir mirando cómo abraza el padre a su hijo. Continuamente me encuentro luchando para conseguir poder a pesar de mis mejores intenciones. Cuando doy algún consejo, quiero saber si se ha seguido; cuando ofrezco mi ayuda, quiero que me den las gracias; cuando presto dinero, quiero que se utilice a mi manera; cuando hago algo bien, quiero que se me recuerde. (…) En esta paternidad espiritual hay un terrible vacío. No hay poder, ni éxito, ni fama, ni satisfacción fácil. Pero ese mismo vacío es el lugar de la verdadera libertad. Es el lugar donde “no hay nada que perder”, donde el amor no tiene ligaduras y donde puede encontrarse la verdadera fuerza espiritual».

Henri J. M. Nouwen. El regreso del hijo pródigo . Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt (The Return of the Prodigal Son, 1992). Madrid: PPC, 1998, 22ª ed.; col. Sauce; trad. de Isabel García de Alzuru; ISBN: 978–8428811514.

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FaulknerEnsayosDiscursos.jpg
viernes, 26 de julio de 2019

He leído varias novelas y relatos de William Faulkner pero no la mayoría de sus obras, así que no puedo decir que lo conozco a fondo. Para dar un paso más he leído sus Ensayos y discursos, que me han interesado por lo que dicen del personaje —por ejemplo acerca de su sentido de responsabilidad hacia su gente y su país—, por los comentarios que hace sobre su forma de comprender la literatura, y por algunas críticas de libros que me han parecido brillantes.

Así, en el Discurso con motivo de la recepción del Premio Nobel de Literatura, el 10 de diciembre de 1950, dice que un escritor no ha de «dejar sitio en su taller para nada salvo para las viejas certezas y verdades del corazón, las viejas verdades universales sin las cuales cualquier historia es efimera y está condenada —amor y honor y piedad y orgullo y compasión y sacrificio—».

En un prólogo a una antología suya, en 1954, recuerda que en una obra de Sienkiewicz había leído que el autor polaco decía que su libro lo había escrito para «elevar el corazón del hombre» y subraya que esa idea vale para todos: «para los que están intentando ser artistas, los que están intentando escribir simple entretenimiento, los que escriben para chocar y los que simplemente están escapando de sí mismos y de sus propias angustias privadas. Algunos de nosotros no sabemos que esto es por lo que estamos escribiendo. Algunos lo sabremos y lo negaremos, por miedo a ser acusados y auto-recluidos y condenados por sentimentalismo. (…) Pero todos escribimos con este único propósito».

Y, en particular, me ha encantado esta breve y espectacular reseña que hizo de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, en el otoño de 1952:

«Lo mejor que ha hecho. El tiempo ha de mostrar que ésta es la mejor composición de cualquiera de nosotros, quiero decir de sus y de mis contemporáneos. Esta vez él descubrió a Dios, a un Creador. Hasta ahora, sus hombres y mujeres se habían hecho a sí mismos, dado forma a sí mismos a partir de su propio barro; sus victorias y sus derrotas eran a manos de unos a otros, sólo para probarse a sí mismos o los unos o los otros lo duros que podían ser. Pero esta vez él escribió acerca de la piedad: acerca de algo en alguna parte que los hizo a todos ellos: el viejo que tenía que capturar al pez y perderlo, el pez que tenía que ser capturado y después perdido, los tiburones que tenían que robar al viejo su pez; los hizo a todos y los amó a todos y se apiadó de todos. Está bien. Alabado sea Dios por lo que sea que hizo y por amar y compadecerse de Hemingway y de mí evitando que lo retocase».

William Faulkner. Ensayos & discursos. Madrid: Capitan Swing, 2012; 380 pp.; trad. de David Sánchez Usanos; introducción de David Sánchez Usanos y prólogo de James B. Meriwether; ISBN: 978-84-940279-4-9. [Vista del libro en amazon.es]

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