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Notas de junio de 2020 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 4 de junio de 2020

Otro de los excelentes libritos de la colección Doce uvas: Las paradojas de los estoicos, el más breve de los textos filosóficos de Cicerón. Es una selección de pensamientos, inspirados en los de Sócrates, presentados por el autor con ejemplos romanos. Los temas que le interesan, dice la presentadora y traductora, son «el contraste virtud/vicio; el valor de la honradez; el lugar que ocupa lo práctico; la gloria humana. Es, por tanto, un mensaje serio, presentado con cierto humor». Algunas de las notas que yo tomé fueron estas: 

«Las faltas no hay que medirlas por los resultados de los hechos, sino por los vicios de los hombres; aquello en lo que se falta puede ser mayor o menor, según los casos, pero el hecho de faltar es uno, lo mires por donde lo mires. Si un timonel hace naufragar un barco cargado de oro o de paja, en el resultado tiene alguna importancia, pero por lo que respecta a la ineptitud del timonel no hay diferencia».

«¿Qué es, pues, la libertad? El poder vivir como quieras. ¿Y quién vive como quiere sino aquel que sigue lo recto, quien se goza en su obligación, quien ha pensado y previsto su forma de vida, quien no obedece a las leyes por miedo, sino que las sigue y las obedece porque considera que es lo más saludable; quien no dice, ni hace, ni piensa nada sino gustosa y libremente, aquel cuyas decisiones y todo lo que lleva a cabo parten de él y a él mismo se refieren, y no hay nada que tenga ante él más valor que su propia voluntad y juicio; aquel ante quien cede la Fortuna misma, de la que se dice que tiene la máxima fuerza si, como dijo un sabio poeta, "ella se forja según la conducta de cada cual"».

«En la gran familia de los insensatos hay algunos demasiado ricos como para considerarse esclavos, pero sin embargo son esclavos, mayordomos y jardineros de su propia necedad, a quienes deleitan en exceso las estatuas, los cuadros, la plata labrada, las obras de arte corintias, los edificios magníficos».

«Debe ser tu espíritu el que se considere rico, no la consideración de la gente, ni tus posesiones. El que piensa que nada le falta, no se preocupa de nada más: está satisfecho e incluso contento con lo que posee; de acuerdo: es rico».

Marco Tulio Cicerón. Las paradojas de los estoicos (Paradoxa Stoicorum, 46 a.C.). Madrid: Rialp, 2016; 76 pp.; col. Doce uvas; introd. y trad. de Carmen Castillo; ISBN: 978-8432146770. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 3 de junio de 2020

Durante los días del confinamiento aproveché para repasar los contenidos de la Biblioteca Digital Hispánica y para releer algunos libros antiguos. Además, he puesto enlaces en algunos para poder acceder gratuitamente a ellos: es el caso de varios libros de Fernán CaballeroCuentos de encantamiento, La mitología contada a los niños y Cuentos, adivinanzas y refranes populares—, y de Washington Irving, los Cuentos de la Alhambra.

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martes, 2 de junio de 2020

He puesto datos de las ediciones más recientes de tres grandes álbumes: El enemigo, Malena Ballena y La jardinera.

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sábado, 30 de mayo de 2020

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de mayo.

Una selección sería la siguiente: un álbum sobre libros de un personaje popular: Los cuentos de Willy; un gracioso libro de relatos: Cuentos de fantasmas del abueloun inteligente y gracioso libro para todos los públicos: Érase dos veces el barón Lamberto; un sensacional libro sobre cuestiones educativas: La familia imperfecta. Cómo convertir los problemas en retos; uno de esos libros cortitos que a todo interesado en la mejor literatura le gustará conocer, si no lo conoce ya: Cartas a un joven poeta.

Además, este mes he puesto en amazon dos libros con selecciones de charlas y artículos sobre Literatura infantil y juvenil: Verdades y leyendas y Corrientes profundas.

En nuevocuaderno: notas del mes de mayo. De los libros comentados que han sido publicados más o menos recientemente destaco El nervio óptico de María Gaínza.

En Libros para jóvenes: notas del mes de mayo.

En medium puse este mes un comentario a un libro de John Lukacs, La marca distintiva del nacionalismo populista, recordé un libro de memorias de Alexander Solzhenitsyn, Coces al aguijón, y el de Václav Havel El poder de los sin poder. También recuperé una nota con comentarios que he recordado a mis amigos con hijos pequeños: Acerca de la educación estética.

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viernes, 29 de mayo de 2020

Como dije cuando comenté una reciente biografía de Benito Pérez Galdós pensé que debería volver a leer los Episodios Nacionales y las semanas del confinamiento han sido la oportunidad para leer al menos la primera serie. Inicio con esta nota una serie de comentarios a cada una de las novelas que la componen: mi propósito es contar con amplitud el argumento, poner párrafos donde se aprecie la gran maestría para las descripciones del autor, en especial de tipos humanos, e intentar así atraer a la lectura de la que considero la mayor obra de literatura «juvenil» española.

Cuando estaban de moda en toda Europa las novelas históricas, un Pérez Galdós de unos treinta años, se lanzó a escribir por entregas, en La Revista de España, una extensa crónica de la Guerra de la Independencia. Lo hizo a toda velocidad, «sin dar descanso a la pluma», diría más tarde, lo que por un lado explica sus fallos y a la vez muestra su enorme talento narrativo y constructivo. Para su proyecto eligió como protagonista y narrador a Gabriel Araceli, un muchacho gaditano huérfano que habla, como anuncia en Trafalgar, ya «en el ocaso de la existencia», y que apoya su narración, cuando lo necesita, en noticias de prensa o en testimonios de la época. En la mayoría de las novelas Gabriel está en el centro mismo de los acontecimientos, pero también se apoya en testimonios de otros para lo que no ha presenciado y, en uno de los episodios, Gerona, deja que cuente las cosas un amigo suyo que estuvo allí. El relato comienza en 1805 cuando tiene 14 años y termina presenciando y viviendo la batalla naval de Trafalgar —Galdós había charlado extensamente con un veterano que fue testigo de primera mano de lo que Gabriel narrará en su relato—, y termina después de La batalla de los Arapiles, que tuvo lugar en 1812.

El narrador normalmente se ciñe a los sucesos del presente pero a veces recuerda otros acontecimientos históricos que sus lectores de aquel momento recordarían y que le sirven al autor para llegar a su objetivo final de pintar un gran mural de la historia de España en el siglo XIX. Por ejemplo, en la tercera novela, al recordar las revueltas callejeras de 1808 contra las tropas napoleónicas, dirá: «Pasan años y más años: las revoluciones se suceden, hechas en comandita por los grandes hombres y por el vulgo, sin que todo lo demás que existe en medio de estas dos extremidades se tome el trabajo de hacer sentir su existencia. Así lo digo yo hoy, a los ochenta y dos años de mi edad, a varios amigos que nos reunimos en el café de Pombo, y oigo con satisfacción que ellos piensan lo mismo que yo, don Antero, progresista blindado, cuenta la picardía de O'Donnell el 56; D. Buenaventura Luchana, progresista fósil, hace depender todos los males de España de la caída de Espartero el 43; D. Aniceto Burguillos, que fue de la Guardia Real en tiempo de María Cristina, se lamenta de la caída del Estatuto».

Perez Galdós demuestra una gran habilidad constructiva para ir colocando a su héroe en medio de muchos acontecimientos decisivos, o para ser el oyente privilegiado de testigos de primera mano en otros casos, y para ir dando voz a unos o a otros personajes, de distintas clases sociales, y así dejar claro al lector qué fue sucediendo y qué percepción tenía la gente de lo que iba pasando. También quedan claras sus intenciones de reivindicar a determinados personajes históricos, de hacer descripciones de muy distintos tipos humanos, de criticar en especial a los intransigentes y a los arribistas, y de mostrar las miserias del panorama político nacional del momento, nada distintas de las actuales y de siempre, viene a decirnos el narrador. Su tono es en muchos momentos dickensiano —el autor había sido traductor de Las aventuras de Pickwick, un trabajo no muy bueno pues Galdós no sabía tanto inglés y se apoyó en la traducción francesa, y Dickens llegó a ser su autor favorito—, tanto cuando el relato tiene acentos picarescos a lo Oliver Twist, como cuando adopta el mismo rechazo de Dickens en Historia de dos ciudades hacia los comportamientos abusivos de los aristócratas y hacia la cólera desatada de los revolucionarios.

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jueves, 28 de mayo de 2020

Otro excelente libro de la colección Doce Uvas: Sobre la clemencia, de Séneca. Fue un libro que el autor, preceptor del entonces joven emperador Nerón, compuso poco después de que su pupilo asesinase a Británico, se ve que con la intención, al fin infructuosa, de reconducirle por el buen camino (de hecho, pocos años después, Séneca fue obligado a darse muerte a sí mismo). Estos son unos párrafos:

«Esta es la clemencia que corresponde al príncipe: dondequiera que vaya, hacerlo todo más apacible».

«La perversidad no presta sus servicios por mucho tiempo, ni hace solo el mal que se le ordena hacer».

«¿Es quizá justo mandar a un hombre con más fuerza y dureza de la que se emplea con los animales mudos? Un maestro experto en la doma no espanta al caballo con frecuentes latigazos porque se haría temeroso y contumaz si no lo acariciasen con suavidad».

«Del mismo modo que a los dueños crueles se los señala en toda la ciudad y son odiosos y detestables, así también la injusticia de los reyes se hace patente con más amplitud, y su mala fama y el odio contra ellos se transmite a la posteridad; cuánto mejor es no haber nacido que ser contado entre los nacidos para el mal común».

«Porque de la misma manera que no es magnánimo el que es generoso con lo ajeno sino el que se priva de lo propio para darlo a otro, así llamaré clemente no al que es condescendiente ante el dolor ajeno, sino a aquel que, cuando es violentamente atacado, no salta; al que entiende que es propio de un ánimo grande soportar las ofensas cuando se tiene un poder supremo, y que nada hay más digno de alabanza que un príncipe ofendido impunemente».

Lucio Anneo Séneca. Sobre la clemencia (De clementia, 55). Madrid: Rialp, 2017; 114 pp.; introducción y trad. de Carmen Castillo; ISBN: 978-8432148330. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 27 de mayo de 2020

Los cuentos de Willy es un álbum con el propósito de aprovechar la popularidad del personaje y la gran capacidad de sugerencia que tienen las ilustraciones de Anthony Browne, para picar la curiosidad del lector y llevarle así hacia la lectura de algunos libros valiosos antiguos. En una página Willy cuenta cosas que le ocurrieron y, en la contrapuesta, le vemos en medio de una escena emocionante: algunos lectores se sentirán atraídos hacia el relato que se anuncia y los más expertos recordarán el momento que se narra y también reconocerán que las imágenes están inspiradas en las que prepararon ilustradores muy conocidos para obras como Robinson Crusoe, La isla del tesoro, Robin Hood, La caja de yesca (un cuento de Andersen), Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas, El mago de Oz, Rapunzel (un cuento de los Grimm), El viento en los sauces, Las aventuras de Pinocho.

Anthony Browne. Los cuentos de Willy (Willy’s Stories, 2014). México: Fondo de Cultura Ecónomica, 2018; 32 pp.; col. Los especiales de A la orilla del viento; trad. de Agustín Cadena; ISBN: 978-607-16-5635-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 26 de mayo de 2020

Entre los libros infantiles hay muchos cuyas pretensiones no son pasar a la historia sino mucho más modestas: hacer que los lectores pequeños lo pasen bien, ayudarles a convertir una minicontrariedad en un reto, proponer a los adultos lecturas compartidas con los niños que pueden ser «dramatizadas» para volverlas más atractivas y divertidas, proponer un relato que abra nuevas posibilidades de ser prolongado… Es el caso de Si te pica un mosquito, de Christian Inaraja y Jordi Gastó: unas instrucciones elementales, que habrá que comprobar si son o no eficaces, con cosas que puedes hacer si te pica un mosquito. El texto está compuesto por pareados elementales, cada uno en una página, que van debajo de imágenes de un protagonista con aires de Pinocho haciendo lo que se dice: saltar, gritar, cantar, ponerse sombrero, ir a una isla…

Christian Inaraja. Si te pica un mosquito (Si et pica un mosquit, 2020). Texto de Jordi Gastó. Pontevedra: Kalandraka, 2020; pp.; col. Acartonados; trad. de Xosé Ballesteros; ISBN: 978-8413430034. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 23 de mayo de 2020

Con motivo de sus recientes fallecimientos, he actualizado las voces de Betsy Byars, Tomie de Paola, José Jiménez Lozano y Albert Uderzo.

Además he puesto al día los datos biográficos de Michael Bond y de Hubert Monteilhet, en cuya ficha también puse los datos de una nueva edición de su novela De profesión, fantasma.

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viernes, 22 de mayo de 2020

Otra vida por vivir y El asedio de Troya, del griego afincado en Suecia Theodor Kallifatides, fueron libros que leí debido a esta reseña y a esta otra: en ellas se da cuenta de sus contenidos y de sus méritos.

De Otra vida por vivir, un relato del autor acerca del bloqueo creativo que le sobrevino a los 75 años, me han parecido interesantes algunas consideraciones de distinto tipo.

Unas relativas al trabajo literario como esta: «Cuando alguien comienza a salvaguardar la escritura, cuando se siente escritor, cuando cuelga letreros con su nombre en las puertas, es que está acabado. La escritura es como un manantial. Puedes ornamentarlo con estatuas, adornarlo con una preciosa fuente, construir alrededor del borbotón una placita y sembrarla de sicomoros. Pero nada de eso es lo que hace que el agua fluya. Es la presión desde las oscuras profundidades de la tierra la que crea la erupción del agua. Eso no quiere decir que el escritor deba esperar de brazos cruzados a que el huevo hierva. Al contrario. Ha de trabajar continuamente, escribir y leer para aprender a valorar a otros escritores, algo por lo que ninguno de nosotros siente natural inclinación. Ha de entrenarse en el ejercicio de la abstinencia, no detenerse frente a cada vitrina que tiene delante».

Otras acerca de formas de afrontar las dificultades de la vida: «Mi abuela no era periodista, ni filósofa, pero solía decir que «las palabras no tienen huesos, pero los rompen». Sabía lo que casi todo el mundo sabe: que una palabra puede hacer más daño que el cuchillo más filoso. Decir algo es hacer algo. Mi abuela, como la mayoría de las mujeres de su época, había vivido momentos muy difíciles. Guerras, hambre, enfermedades, pérdidas de seres queridos. En una ocasión le pregunté cómo aguantaba, y no me respondió con palabras. Simplemente señaló el cielo con el dedo. Si alguien ofendía sus iconos, insultaba a su dios, humillaba a sus santos en nombre de la libertad de expresión, quizá lo perdonara, pero era incapaz de entender una barbarie semejante. Y menos aún si el culpable afirmaba ser inocente. Mi abuela no era alta, pero en altura moral no había quien la superara».

De El asedio de Troya me han parecido logradas dos cosas. Una, el marco con el que el autor logra que el telón de fondo bélico y la relación entre el narrador y su amiga Dimitra vayan puntuando los distintos episodios de la Ilíada de forma que se facilita el descanso y se aviva el interés del lector. Otra, la forma que tiene la maestra de contar la obra de Homero a sus alumnos: la de presentarles a los protagonistas y de narrar los enfrentamientos entre aqueos y troyanos tan de acuerdo con los acentos de la historia original, y la de hacer algunas consideraciones al paso que van ayudando a entender el interés universal y permanente de la obra de Homero.

Así, a Héctor se lo presenta como «un dirigente capaz de hacer que los hombres que huían se pusieran en pie, de convertir una derrota en victoria», que «iba por delante de todos con su escudo redondo y su casco adornado con crines, que atemorizaba a los aqueos tanto como había atemorizado a su hijo pequeño», y a quien los hombres seguían «igual que va una ola tras otra en un mar tempestuoso». Una escena centrada en Aquiles se describe así: «Con la rapidez de un incendio en un bosque árido corría Aquiles con sus caballos de un lugar a otro con la muerte tras de sí. Su carro estaba manchado de sangre, sus manos también, pero él aún no estaba satisfecho, sino que seguía batallando de manera más encarnizada que las mismas erinias, diosas de la venganza».

En un momento del relato el narrador hace una pausa y dice: «Quien viera el campo de batalla desde lejos quizás creyera que ambos ejércitos estaban danzando unos con otros. A ratos, Héctor y los suyos dirigían el baile y a ratos, Áyax y los suyos. Adelante y atrás como las olas del mar. Podía incluso parecer hermoso. Pero sólo a mucha distancia». En otro señala el inevitalbe destino de Helena: «Ganara quien ganara la guerra, ella siempre sería la derrotada». En otro más apunta lo que, sobre todas las cosas, deseaba transmitir Homero: que «la pena no tiene patria ni fronteras», que «la guerra es fuente de lágrimas y de que en ella no hay vencedores».

Theodor Kallifatides. Otra vida por vivir (Ännu ett liv, 2017). Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2019; 160 pp.;  trad. de Selma Ancira; ISBN: 978-8417747152. [Vista del libro en amazon.es]
Theodor Kallifatides. El asedio de Troya (Slaget om Troja, 2018). Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2020; 176 pp.; trad. de Neila García: ISBN: 978-8417971533. [
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jueves, 21 de mayo de 2020

Durante los días del confinamiento la editorial Rialp fue ofreciendo gratis un libro electrónico cada día, y rebajaba significativamente, también cada día, el precio de otro libro más, una iniciativa sensacional a la que yo y muchos estamos muy agradecidos. Muchos de los libros que ofreció pertenecen a la magnífica colección Doce uvas, que a veces son ensayos breves, y en otras ocasiones antologías de textos, que resultan apropiadas  introducciones a grandes autores y a sus obras. Cuando a veces se habla de la necesidad de buena literatura juvenil y se desean proponer lecturas valiosas que abran horizontes, libros como estos nunca deberían faltar. En las próximas semanas iré poniendo aquí comentarios a varios.

Uno es Cartas a un joven poeta, una colección de respuestas de Rainer Maria Rilke a un joven escritor que, entre 1903 y 1908, le enviaba sus intentos poéticos pidiéndole consejo. El traductor y autor de la buena presentación del libro subraya el coraje intelectual de Rilke y cómo su voz siempre «se elevó contundentemente contra la trivialidad y el cinismo, de ahí su actualidad». Unos párrafos seleccionados del libro son estos:

«Si su vida cotidiana le resulta pobre, no la acuse a ella; cúlpese a sí mismo, dígase que no es lo suficientemente poeta como para extraerle sus riquezas. Para el verdadero creador no hay pobreza ni lugares comunes».

«Hoy pretendo contarle solo un par de cosas más. La primera concierne a la ironía. No se deje dominar por ella, especialmente en sus momentos menos fecundos. Cuando se sienta creativo trate de manejarla como si se tratase de un medio más para atrapar la vida. Usada limpiamente, también la ironía resulta limpia, y no hay que avergonzarse de ella».

«Busque la profundidad de las cosas, donde nunca desciende la ironía. Y si llega a situarse en las inmediaciones de la grandeza, compruebe al mismo tiempo si es que la actitud irónica es una necesidad que brota de su ser. Porque bajo la influencia de los asuntos serios, o bien constatará que la ironía le sobra (porque le resulta fortuita) o bien verá que se afianza (si es que forma parte de usted de un modo innato) como una recia herramienta de trabajo, que tendrá a su disposición junto al resto de medios con los que ha de construir su arte».

«Las obras de arte parten de una soledad infinita, y nada sirve menos para abordarlas que la crítica. Solo el amor puede hacer que las comprendamos y las retengamos; solo el amor puede hacerles justicia».

Rainer Maria Rilke. Cartas a un joven poeta (Briefe an einen jungen Dichter, 1929). Madrid: Rialp, 2016; 104 pp.; col. Doce uvas; prefacio y trad. de David Cerdá; ISBN: 978-8432146183. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 20 de mayo de 2020

James Flora,
un ilustrador muy conocido en los años sesenta y setenta por los diseños de cubiertas para discos de jazz, firmó 17 libros para niños. Uno de ellos, Cuentos de fantasmas del abuelo, el más buscado según parece, se traduce ahora por primera vez y en él encontramos a un abuelo cuentacuentos que podría haber inspirado el de James Stevenson para su famoso álbum No nos podemos dormir.

En una terrible noche de truenos el narrador tiembla y se refugia en su abuelo. Este le pide que se imagine qué haría si estuviera solo en el bosque, cómo a él le pasó pero, añade, esa es «una historia demasiado espantosa para contártela», así que el nieto pregunta y el abuelo le cuenta «El saco de huesos viejos». Al terminarla el abuelo le dice al nieto que se metió en «La cueva de la bruja Verruga», pero que esa es también otra historia «demasiado espeluznante para contártela», con lo que el nieto insiste y se la cuenta; y también le contará después otro relato: «La casa del fantasma del terror». Es un acierto el marco a los tres relatos, la narración es fluida y juega con la repetición de situaciones, las ilustraciones son graciosos dibujos coloreados en azul. Al final del libro hay una breve biografía del autor donde se indica que Pixar incluyó un homenaje a él en la película Monstruos S. A.

James Flora. Cuentos de fantasmas del abuelo (Grandpa’ Ghost Stories, 1978). Barcelona: Blackie Little, 2020; 34 pp.: trad. de Jorge Cascante; ISBN: 978-84-17552-73-2. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 19 de mayo de 2020

Mateo, de Carmen Queralt y Marisa López Soria, se puede agrupar con otros álbumes o libros infantiles amables que tratan acerca del afecto hacia un niño adoptado (como La mejor familia del mundo, El zorrito perdido, Te quiero, niña bonita, que recuerde ahora). En este caso es un chico negro, a quien su madre ayuda a saber contrarrestar amablemente algunas bromas crueles que le gastan en el colegio. Cada una de las eficaces ilustraciones, a doble página, se corresponde con un párrafo de texto en lenguaje poético. En ellos se describe a Mateo, diciendo que «es negro como la noche y oscuro como un misterio», se suceden las preguntas de Mateo y las respuestas de su madre, se acentúa que a Mateo le gustan las palabras que su madre usa y las historias que le cuenta sobre los animales de la isla caribeña de la que procede.

Carmen Queralt. Mateo (2020). Texto de Marisa López Soria. Madrid: Narval, 2020; 32 pp.; ISBN: 978-8412083620. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 16 de mayo de 2020

He puesto datos de una edición gratuita en la red, en distintos formatos, del magnífico Fábulas y verdades, de Rafael Pombo.

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viernes, 15 de mayo de 2020

Además de Verdades y leyendas, otra selección de artículos que pude preparar en las semanas de confinamiento es Corrientes profundas, los mejores textos sobre Literatura infantil y juvenil que había publicado hace años en otras recopilaciones.

El título se refiere a que si muchos libros del momento son como la vistosa espuma de la superficie del mar, los grandes libros del pasado son como las corrientes profundas permanentes, que siguen actuando siempre y a su alrededor todo lo cambian, tanto por su condición de modelos imperecederos para nuevos libros como por su acierto duradero al resaltar cualidades humanas básicas.

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