CHRISTOPHER, John

CHRISTOPHER, JohnAutores
 

Seudónimo del escritor británico Christopher Samuel Joud. 1922-2012. Nació en Liverpool. Dejó los estudios y empezó a trabajar a los 16 años. Más tarde fue periodista y redactor-jefe de una revista científica. Desde 1950 se dedicó a escribir novelas, muchas con seudónimo. Su irrupción en la literatura juvenil tuvo lugar con LA TRILOGÍA DE LOS TRÍPODES. Falleció en Bath.


Las montañas blancas
Barcelona: Círculo de Lectores, 1990; 192 pp.; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 84-226-3193-8. Nueva edición en Madrid: Oxford, 2011; 272 pp.; col. El Árbol de la lectura; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 978-84-673-6045-5. [Vista del libro en amazon.es]

La Ceremonia de la Placa era el momento en el que los chicos alcanzaban la madurez. En ese instante se integraban por completo en la sociedad y entendían el modo de pensar habitual de los mayores: eran dóciles y obedientes, no se les ocurría hurgar en las maravillas de los Amos… Pero no todos aceptan: el protagonista, Will Parker, huye a Las Montañas Blancas donde las comodidades son pocas pero uno se puede permitir dos lujos: la libertad y la esperanza.


La ciudad de oro y plomo
Barcelona: Círculo de Lectores, 1990; 208 pp.; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 84-226-3240-3. Nueva edición en Madrid. Oxford, 2012; 288 pp.; col. El Árbol de la Lectura; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 978-84-673-7328-8. [Vista del libro en amazon.es]

Acompañado por Fritz y Larguirucho, Will es enviado a «La ciudad de oro y de plomo», donde Los Amos tienen su capital. Logra introducirse en ella y, aunque a duras penas consigue abandonarla, consigue sus objetivos.


El estanque de fuego
Barcelona: Círculo de Lectores, 1990; 208 pp.; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 84-226-3359-0. Nueva edición en Madrid: Oxford, 2013; 250 pp.; col. El Árbol de la Lectura; trad. de Eduardo Lago; ISBN: 978-84-673-7760-6. [Vista del libro en amazon.es]

Will debe regresar y hacer de señuelo para capturar a un Trípode pues sólo así será posible averiguar cuáles son sus puntos débiles, algo imprescindible para poder enfrentarse a ellos con alguna probabilidad de triunfo.



En la tradición de los clásicos de la ciencia-ficción, Christopher presenta unos seres dominadores que, como los de La guerra de los mundos, se mueven en trípodes. Contra ellos, como ya insinúa un personaje de WELLS, o como BRADBURY presenta en Farenheit 451, hay hombres con amor a la libertad que se unen para combatirlos, resistirse a la esclavitud y defender la propia identidad. El estilo es ágil y ensambla bien la evolución psicológica de los personajes en el rápido desarrollo de la trama. La novela tiene los acentos pesimistas habituales en las presentaciones del futuro de la ciencia-ficción, pero hace un planteamiento positivo de lucha por la libertad.

Christopher tiene otras obras semejantes a ésta: trilogías de parecida extensión, ambientes medievales-futuristas equivalentes, abundantes reflexiones agudas y mordaces acerca del poder, jóvenes protagonistas amigos-rivales que se debaten entre ser títeres o titiriteros… A mi parecer, LA TRILOGÍA DE LOS TRÍPODES es la mejor: habiéndola leído, las demás suenan a más de lo mismo.

Lo suficiente nunca es suficiente

Will Parker, a quien se describe como un chico con «edad suficiente para hacer preguntas y entender las respuestas», y con coraje para emprender un viaje largo, difícil y peligroso, se daba cuenta de que, por muchos privilegios que pudiera tener, seguiría siendo un borrego entre borregos; y que las Placas tampoco servían para aliviar el dolor humano. Por estas razones prefiere huir de la paz de rebaño para buscar y luchar por la libertad. A lo largo de todas sus aventuras estima cada vez más el valor de la amistad, y se da cuenta de la necesidad de luchar consigo mismo. Averigua que, «si se buscan razones para ser desleal es fácil encontrar algo que nos permita sentirnos ofendidos». Descubre que a Los Amos no les importan los hombres solos mientras se mantengan tranquilos y no den problemas. Aprende que «el menor detalle cuenta para la lucha», que las metas han de ser ambiciosas hasta rozar lo imposible, que «lo suficiente nunca es suficiente», que «no hay lugar para la complacencia» por mucho que se haya logrado, pues siempre queda algo por conseguir.


4 febrero, 2006
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