El arte de la fragilidad (y 2)

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El arte de la fragilidad (y 2)

Como dije ayer, pongo aquí algunas citas tomadas de El arte de la fragilidad, de Alessandro D’Avenia.

—La poesía. El autor propone que hay que entender la poesía como «un ejercicio de asombro», como «una ética y una estética de lo cotidiano, accesible a todos, practicable por todos, sea lo que sea a lo que nos dediquemos en la vida». Citando a Brodsky habla de que la poesía es «el acelerador mental más eficaz que hay» y explica bien que primero es la poesía «y sólo después vienen las poesías». Y dice: «¿Qué es la poesía sino un canto a todo aquello que no debería acabarse nunca? Casi un rito de resurrección, casi la esperanza misma de que todo pueda siempre renovarse, poniéndose al servicio de la frágil belleza del mundo».

—El trabajo del profesor. «Como profesor y como escritor estoy llamado a custodiar, curar, reparar alumnos y palabras, precisamente porque son preciosamente frágiles». El autor se lamenta de que la escuela, muchas veces, enseña «que la belleza es aburrida, superflua e inútil» y pone como ejemplo que «los dos libros más odiados por los italianos son la Divina Comedia y Los novios, cuya grandeza se mide, precisamente, por su capacidad para resistir los ataques de la escuela, que los reduce “a fragmentos” y tiende a usarlos como un pretexto para hacer análisis gramaticales en vez de cómo textos para construir la vida».

—La diversión.
Son excelentes las observaciones sobre modas, piercings, tatuajes y demás «sucedáneos de originalidad», o las que se hacen sobre cómo «cubrimos nuestra fragilidad con una coraza tecnológica que nos permita no notarla». Igual que lo son los comentarios acerca de que «la diversión di-vierte, des-centra, aleja, cuando lo necesario sería, en cambio, con-verger, con-centrarse, conducir al centro y partir desde él. La vida solo se puede atrapar a partir del recogimiento. La diversión, entendida como evasión, se puede alimentar y repetir a ultranza, pero el vacío sigue ahí, es más, la diversión se convierte en el modo de no sentirlo, como quien tiene la radio y la televisión encendidas como ruido de fondo, aunque no las escuche, porque le da demasiado miedo el silencio y la verdad que comporta».

—Otras citas:

«La vida nunca es pobre, lo que es pobre es nuestra mirada, incapaz de leer la realidad a más de un nivel, porque no se han activado nuestros espacios interiores más profundos».

«Un niño privado de cuentos es un niño al que se priva del guión que necesitará para construir su historia» (afirmación en la que resuenan unas palabras de Alasdair MacIntyre: Un animal que cuenta historias)

«La verdad de la muerte, el límite por excelencia, tanto físico como espiritual, revela qué es esa tensión juvenil hacia el infinito: solo un dedo que señala con avidez hacia la muerte».

«No existe artista que no crea en la eternidad, quizá no explícitamente sino en los hechos porque busca por cualquier medio rescatar la belleza del tiempo y de la muerte».

Alessandro D’Avenia. El arte de la fragilidad: cómo la poesía te puede salvar la vida (L’arte di essere fragile, 2017). Madrid: La Esfera de los Libros, 2017; 265 pp.; trad. de Isabel Prieto; ISBN: 978-84-9164-085-1. [Vista del libro en amazon.es]

 

14 diciembre, 2018
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