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Notas de septiembre de 2020 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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sábado, 19 de septiembre de 2020

Del escritor Samuel Johnson (1709-1784), tal vez el más influyente e importante crítico literario inglés, he puesto estas notas:

—De El patriota y otros ensayos (1750, 1751, 1753): ¿Viajar para no llegar?, Para escritores que aspiran a la fama, Sensibilidad exacerbada, Motivos para leer, Burbujas de fama postiza, Qué cosas merecen ser deseadas, Consejo para escritores primerizos,

—De La historia de Rasselas, príncipe de Abisinia (1759): Una elección de eternidad.

—De Prefacio a Shakespeare (1765): Opiniones incontestables.

—De Ensayos literarios: Amabilidad y juicio, La obligación de mejorar el mundo, Una convicción, Benefactores públicos..., Contra los pensamientos estrechos.

—De Vida de Samuel Johnson (1791), de James Boswell: Milagros del amor, Ojalá los generosos fueran ricos, Instrucción provechosa, Juicios ajustados .

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MagrisInstant.jpg
viernes, 18 de septiembre de 2020

Instantáneas contiene textos publicados en prensa por Claudio Magris, normalmente tomando pie de algo que observa, o de algo que piensa con motivo de alguna noticia, o de alguna anécdota que le ha ocurrido, o de algún episodio literario que recuerda. Vale la pena conocerlos, por su agudeza y su buen humor, y porque la mirada reflexiva de Magris ayuda a entender mejor la realidad.

Así, de una noticia que acaba de leer, acerca de la posible destrucción de treinta mil embriones congelados, indica que «revela la perversión con la que a menudo se tergiversa el justísimo concepto de la calidad de vida: más que tratar de proporcionar una calidad de vida digna a quien no la tiene, se lo elimina».

En relación a las que se han dado en llamar noticias del corazón, en las que piensa con motivo de una visita a la cárcel para hablar de literatura con los presos, comenta: «También el corazón, escribe Flaubert, tiene sus letrinas, pero no se entiende por qué hay que espiar estas letrinas por el ojo de la cerradura, invitando a hacerlo a otros miles, o por qué hay que abrir la puerta de la propia letrina mientras se está ocupado en evacuar, e invitar a otros a mirar».

A propósito de la publicidad televisiva señala que, «si bien es de verdad una pesadez que estropea el honesto entretenimiento de quien querría ver una transmisión, es también un gran cuaresmario, el heredero de la universalidad de los Misterios medievales en los que toda belleza, riqueza y poder terminan en cenizas. Si no existieran las casas productoras de desodorantes, depilatorios, compresas y champús, ¿quién recordaría aún que estamos destinados al polvo?»

Habla de una producción televisiva sobre la famosa Sissi y comenta que la emperatriz también fue «poeta, autora de muchos delicados poemas, vaporosos y renqueantes que, según ella, le habían sido dictados desde el más allá por Heine, a través de un médium al que ella acudía, sobre lo que un genial consejero de la corte, que ha quedado en el anonimato, observó: “Se ve que Heine, después de morir, empeoró”.»

Claudio Magris. Instantáneas (Istantanee, 2016). Barcelona: Anagrama, 2020; 160 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Pilar González Rodríguez; ISBN: 978-8433980557. [Vista del libro en amazon.es]

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MelvinKelleyTamborD.jpg
jueves, 17 de septiembre de 2020

Un tambor diferente, la primera novela de William Melvin Kelley, es una historia que fue un éxito en Estados Unidos cuando se publicó, dos años después de Matar un ruiseñor, por la fuerza de su argumento y por su buena prosa, y porque coincidió con los momentos álgidos del movimiento por los derechos civiles.

Tiene lugar en 1957, en el sur de los Estados Unidos, en una ciudad imaginaria llamada Sutton. El acontecimiento central de la historia es que Tucker Caliban, un joven afroamericano, destruye sus campos, mata a sus animales, e incendia su casa, y después toda la población negra abandona la ciudad. La novela cuenta cómo ha llegado a suceder eso a través de la mirada de distintos personajes blancos. Todo se acaba centrando en la historia de la familia Wilson, de la que fueron esclavos el abuelo y el padre de Tucker, y en la que también creció él hasta que compró sus propias tierras.

La novela, con toques autobiográficos, tiene interés para quienes sigan la particular historia del racismo en los Estados Unidos y, desde un punto de vista literario, lo tiene por lo bien que se presentan ciertos ambientes y por su inteligente construcción. Se puede poner como ejemplo de cómo usar el recurso de combinar distintos puntos de vista, también el de un niño que lo ve todo con asombro e incomprensión, para mostrar y para comprender algo mejor las mentes de muchos. El título tiene que ver con una cita de Thoreau: «si un hombre no desfila al paso de sus compañeros, será quizá porque oye el ritmo de un tambor diferente».

William Melvin Kelley. Un tambor diferente (A Different Drummer, 1962). Madrid: Siruela, 2020; 255 pp.; col. Nuevos Tiempos; trad. de Carlos Jiménez Arribas; ISBN: 978-84-17996-67-3. [Vista del libro en amazon.es]

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ReevePoniNubes.jpg
miércoles, 16 de septiembre de 2020

Igual que otros libros semejantes ya mencionados de Philip Reeve y Sarah McIntyre, Un poni en las nubes es un libro infantil eficaz, de los que cumplen su función de hacer pasar un buen rato. Su primer protagonista es un chico llamado Max que desea una mascota. El segundo es un poni volador llamado Kevin que llega a la habitación de Max un día de gran tormenta. Además, se produce una gran inundación en la ciudad, que acaba parcialmente bajo el agua, y, como a Max se le han acabado las galletas de crema que le gustan a Kevin, se monta en él y da un paseo por la ciudad resolviendo, de paso, algunos problemas. El libro es divertido, por su tono disparatado, porque tiene bromas amables, y porque las ilustraciones a dos tintas son graciosas y añaden guiños a la narración.

Philip Reeve. Un poni en las nubes (The legend of Kevin, 2018). Madrid: SM, 2019; 164 pp.; col. El Barco de Vapor, azul; ilust. de Sarah McIntyre; trad. de Xohana Bastida; ISBN: 978-84-9182-561-6. [Vista del libro en amazon.es]

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TeckentrupArbolAmistad.jpg
martes, 15 de septiembre de 2020

No me suelen gustar los álbumes con mensajes educativos directos. Sin embargo, sí me han gustado muchas cosas de El árbol de la amistad, porque, como en todos los álbumes de Britta Teckentrup que conozco, la composición es excelente y la autora tiene un notable talento para sacar partido argumental a los pequeños troquelados que suele hacer.

En las páginas izquierdas, en escenas oscuras y recuadradas que van aumentando de tamaño, se ven niños enfadados o discutiendo: en medio de ellos surge una grieta, que es un troquelado que se hace más grande según avanza el álbum; en las páginas derechas, en escenas luminosas cuyos recuadros también van ganando espacio, se ven niños cordiales que se tratan cortésmente y en medio de ellos crece un árbol, el mismo troquelado de antes, que también va creciendo. Los textos que acompañan las imágenes son explícitos, tal vez demasiado, y, además, repiten el mismo punto una y otra vez (se podrían haber buscado motivos distintos para los enfados…). La resolución final, la mezcla entre los chicos y chicas de un lado y de otro, está conseguida gráficamente: los niños de la derecha rompen su recuadro y entran en el de la página izquierda y la ilustración final es una doble página. Eso sí, corresponde a los educadores completar los mensajes positivos y buenistas del álbum —«si estamos todos juntos, ¡podemos alcanzar nuestros sueños!»—… Cabría pensar en preparar el álbum en positivo: en vez de señalar primero las discusiones y luego que mejor es la buena educación, señalar primero la belleza de la cordialidad e indicar que, sin embargo, a veces puede romperse; pero, al pensar esta posibilidad con unos amigos, veíamos que habría problemas para que los troquelados actuales funcionasen igual...

Britta Teckentrup. El árbol de la amistad (Kindness Grows, 2019). Madrid: Bruño, 2020; 28 pp.; trad. de Roberto Vivero; ISBN: 978-84-696-2754-9. [
Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 12 de septiembre de 2020

Notas tomadas de libros del escritor y profesor belga-australiano Simon Leys (1935-2014), seudónimo con el que firmaba Pierre Ryckmans:

—De De Ideas ajenas (2005): La función de una crítica, Escritores respetables, Hombres honestos, Comprensión de la vida.

—De La felicidad de los pececillos (2008): Eternidad enamorada, Etiquetas amenazadoras.

—De Breviario de saberes inútiles. Ensayos sobre sabiduría en China y literatura occidental (2011): El misterio de la creación artística, Entender mejor a Chesterton (3), La exasperante belleza moral, ¿Universidad elitista?

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PerezGArapiles.jpg
viernes, 11 de septiembre de 2020

Décima y última novela de la primera serie de los Episodios Nacionales.

Lord Wellington, al frente de las fuerzas españolas, portuguesas e inglesas, pide un voluntario para que se introduzca en Salamanca, espíe allí la disposición de las fuerzas francesas, y regrese para informarle. Gabriel se ofrece porque sabe que, dentro de la ciudad, están Inés y su padre, a la espera de poder marcharse a Francia, y desea impedirlo. Una joven y desenvuelta inglesa, Miss Fly, entra en contacto con él, y como tiene buenos contactos en uno y otro lado, consigue facilitarle las cosas en los momentos críticos. Aunque al principio Inés no actúa como Gabriel pretende, pues no quiere dejar a su padre de ninguna manera y desea una imposible reconciliación entre su padre y su madre, todo terminará felizmente para los enamorados. Antes, el narrador describirá con detalle la batalla de los Arapiles.

Al general inglés se le describe así: «Representaba Wellington cuarenta y cinco años, y esta era su edad, la misma exactamente que Napoleón, pues ambos nacieron en 1769, el uno en mayo y el otro en agosto. El sol de la India y el de España habían alterado la blancura de su color sajón. Era la nariz, como antes he dicho, larga y un poco bermellonada; la frente, resguardada de los rayos del sol por el sombrero, conservaba su blancura y era hermosa y serena como la de una estatua griega, revelando un pensamiento sin agitación y sin fiebre, una imaginación encadenada y gran facultad de ponderación y cálculo. Adornaba su cabeza un mechón de pelo o tupé que no usaban ciertamente las estatuas griegas; pero que no caía mal, sirviendo de vértice a una mollera inglesa. Los grandes ojos azules del general miraban con frialdad, posándose vagamente sobre el objeto observado, y observaban sin aparente interés. Era la voz sonora, acompasada, medida, sin cambiar de tono, sin exacerbaciones ni acentos duros, y el conjunto de su modo de expresarse, reunidos el gesto, la voz y los ojos, producía grata impresión de respeto y cariño».

De la batalla final, «uno de los más sangrientos dramas del siglo, el verdadero prefacio de Waterloo, donde sonaron por última vez las trompas de la Ilíada del Imperio», el narrador contará los despliegues y movimientos de los ejércitos franceses y aliados, contará distintas acciones con detalle, y elogiará mucho la valentía de los ingleses: «Yo había visto cosas admirables en soldados españoles y franceses, tratándose de atacar; pero no había visto nada comparable a los ingleses tratando de resistir. Yo no había visto que las columnas se dejaran acuchillar. El viejo tronco inerte no recibe con tanta paciencia el golpe de la segur que lo corta, como aquellos hombres la bayoneta que los destrozaba. Repetidas veces rechazaron a los franceses haciéndoles correr mucho más allá de la ermita. Había gente para todo; para morir resistiendo y para matar empujando». (…) Aquellos ingleses no se parecían a los hombres que yo había visto. Se les mandaba una cosa, un absurdo, un imposible, y lo hacían, o al menos lo intentaban».

Una de las escenas bélicas más intensas la protagoniza la caballería de Stapleton Cotton, que, «penetrando por entre las descompuestas filas, daba una de las cargas más brillantes, más sublimes y al mismo tiempo más horrorosas que pueden verse. (…) Los gritos de los jinetes, el brillo de sus cascos, el relinchar de los corceles que regocijaban en aquella fiesta sangrienta sus brutales e imperfectas almas, ofrecían espectáculo aterrador. Indiferentes como es natural, a las desdichas del enemigo, los corazones guerreros se endiosaban con aquel espectáculo. La confianza huye de los combates, deidad asustada y llorosa, conducida por el miedo; no queda más que la ira guerrera que nada perdona, y el bárbaro instinto de la fuerza, que por misterioso enigma del espíritu se convierte en virtud admirable».

La otra parte de la novela, las andanzas de Gabriel en busca de Inés, cumplen su función de ir atando los cabos que faltan para dejar ya tranquilos y felices a los héroes y a los lectores. El personaje de Miss Fly resulta demasiado artificial, por más que al autor le sirva para poner de manifiesto la visión sentimental y romántica que tenían de lo español algunos ingleses; también, de su capacidad de asombro ante lo que ven y que al español no le admira. Suenan demasiado empalagosas algunas declaraciones de Gabriel e Inés que llegan después de choques previos entre ambos debidos a que pretenden seguir cursos de acción distintos. La parte final le sirve al autor para introducir el que será un gran tema de los siguientes episodios: el peso de la masonería en la sociedad española de las siguientes décadas del siglo.

[Vista del libro en la Biblioteca Virtual Cervantes y en amazon.es]

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jueves, 10 de septiembre de 2020

He leído hace pocas semanas El conde de Chanteleine, una novela de Jules Verne publicada de nuevo en castellano no hace mucho. Aunque salió por entregas en 1864, el editor de Verne, Pierre-Jules Hetzel, no quiso publicarla luego como libro: sus simpatías republicanas no eran las de Verne, a favor de sus masacrados compatriotas realistas de La Vendée. Hubo que esperar hasta 1971 para que se hiciera la primera edición del libro.

La acción comienza en 1793 y termina en julio de 1794. Empieza cuando los realistas están siendo derrotados y huyendo, y el conde de Chanteleine decide regresar a su castillo para proteger a su mujer y a su hija. Pero al llegar encuentra que, al igual que mucha otra gente, su mujer ha sido asesinada y su hija María capturada para guillotinarla públicamente unos días después. Sostenido y ayudado por su fiel ayudante Kernan van en su busca y las primeras noticias que reciben les hacen pensar que han llegado demasiado tarde.

El marco histórico es apasionante y el argumento de la novela muy tenso. No es una novela típica de Verne pues no hay en ella momentos o personajes cómicos que sirvan de alivio. Sí lo es si nos fijamos en el énfasis con el que pinta las cualidades de los buenos, en especial del animoso y combativo Kernan, y la maldad de sus oponentes, representada en Karval, un sanguinario agente del Comité de Salvación Pública que aprovecha la ocasión para vengarse de un agravio anterior, y del que ya en su presentación se dice que «en su fisonomía se veía el sello del odio, de la bajeza y de todas las malas pasiones».

No sé si Verne estuvo influido por Historia de dos ciudades, la novela sobre la Revolución francesa que Dickens había publicado unos años antes. Se sabe que se inspiró en la figura de Pierre-Suzanne Lucas de La Championnière, uno de los líderes de la insurrección. Según parece, Verne conoció a sus hijos y pudo leer sus memorias mucho antes de que se publicaran, que sería en 1904.

Jules Verne. El conde de Chateleine (Le Comte de Chanteleine, 1864). Madrid: Libros libres, 2019; 230 pp.; ISBN: 978-84-15570-75-2. [Vista del libro en amazon.es]

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TitusBasilRaton.jpg
miércoles, 9 de septiembre de 2020

Se ha publicado hace poco en castellano Basil, el ratón superdetective, el primer relato de una serie de varios libros escritos por la norteamericana Eve Titus, ilustrados por Paul Galdone, y publicados entre 1958 y 1982. El año 1986 hubo una película de Disney con igual título, que vi en su momento sin conocer los libros. En este primer relato el protagonista debe resolver el misterio de las gemelas desaparecidas, unas ratoncillas secuestradas por una banda llamada los Tres Terribles.

El relato tiene como punto de partida que Basil vive en la misma casa de Sherlock Holmes y que, tanto él como su ayudante, el doctor David Q. Dawson, observan a Holmes en acción y luego ponen en práctica sus métodos en el mundo londinense ratonil. El tono narrativo es amable y gracioso, con algo del aire formal de la época. Hay guiños a las novelas de Conan Doyle pero sin excesos que sólo apreciarían los muy adictos por lo que cualquier lector pequeño puede seguir bien la trama. Además, Basil tiene a su favor que no es tan presuntuoso como Holmes. Las ilustraciones son notables dibujos en blanco y negro.

Eve Titus. Basil, el ratón superdetective (Basil of Baker Street, 1958-1986). Barcelona: Blackie Books, 2020; 104 pp.; ilust. de Paul Galdone; trad. de Carmen Candioti; ISBN: 978-84-17552-88-6. [Basil, el ratón superdetective]

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martes, 8 de septiembre de 2020

He abierto voz en el diccionario a Sergio Ruzzier, Molly Idle y Kathrin Schärer.

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sábado, 5 de septiembre de 2020

Del historiador húngaro-norteamericano John Lukacs (1924-2019) he puesto estas notas: 

—De El Hitler de la historia: juicio a los biógrafos de Hitler (1997): Principios de comprensión histórica, Nacionalismo y patriotismo.

—De Cinco días en Londres, mayo de 1940 (1999): Pasase lo que pasase, Conceptos en los que la gente creía.

—De Junio de 1941. Hitler y Stalin (2006): Simplificaciones ideológicas.

—De Sangre, sudor y lágrimas: Churchill y el discurso que ganó una guerra (2008): Retórica genuina

—De Últimas voluntades (2009): El objetivo del historiador, Insensata puerilidad, Responsables de cómo pensamos y vemos.

—De El futuro de la historia (2011):  Niños eternos, Acumulación mortífera, Anticipar y profetizar.

—De Historia mínima del siglo XX (2013): Responsables de cómo pensamos y vemos, La esencia de la vida, Símbolos tóxicos.

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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Junto con Corrientes profundas y Verdades y leyendas, en el proceso de reordenar archivos y documentos que comenzó el mes de marzo debido a las circunstancias, preparé Pensar bien, que por fin he podido publicar hace unos días.

Aquí está la presentación en la que hablo de su confección y de su contenido. Esa información y más páginas del libro se pueden leer al pulsar en la opción «Echa un vistazo» que ofrece Amazon.

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martes, 1 de septiembre de 2020

Con motivo de un cambio de domicilio he actualizado mi nueva dirección postal en Contacto y he completado y reordenado la información de Biografía del autor.

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sábado, 29 de agosto de 2020

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de agosto.

Como dije en el boletín previo, este mes he continuado con libros de la primera serie de los Episodios Nacionales, he añadido más notas a la sección Autores de referencia, he incluido un comentario a un clásico más de la colección Doce Uvas, Acerca de la vejez.

De libros infantiles y juveniles subrayo que es excepcional el álbum El encargo y que es un libro juvenil ameno Refugiado.

En nuevocuaderno: notas del mes de agosto. Este mes, como anuncié, hay comentarios a varios libros valiosos: Entre un millón de líneas, Alimentar a la bestia, El corredor, El silbido del arquero.

En Libros para jóvenes: notas del mes de agosto.

En medium he seguido sin poner notas nuevas aunque he recordado algunas antiguas en twitter y facebook, con ocasión de algún aniversario: Blanca de Castilla, Un camino entre dos mares, Verde agua, Pensar bien las consecuencias de lo que uno hace. Y precisamente el título de esta última nota es el más apropiado para dar la noticia de que ya está disponible en amazon el libro electrónico que anuncié, con una selección de las mejores entradas de medium y algunas más, y que se titula Pensar bien.

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PerezGEmpecinado.jpg
viernes, 28 de agosto de 2020

Novena novela de los Episodios Nacionales.

Al comienzo Gabriel de Araceli forma parte de las tropas mandadas por Juan Martín el Empecinado, lo que le sirve para contar sus acciones y las de otros guerrilleros que actuaban por libre pero que, a veces, se ponían a las órdenes del ejército regular. Contrastará el modo generoso de actuar del Empecinado —«un guerrillero insigne que siempre se condujo movido por nobles impulsos, y fue desinteresado, generoso, leal, y no tuvo parentela moral con facciosos, ni matuteros, ni rufianes, aunque sin quererlo, y con fin muy laudable, cual era el limpiar a España de franceses, enseñó a aquellos el oficio»—, con el de otros como Mosén Antón Trijueque, un personaje atrabiliario que dirá de sí mismo que no cabe debajo de nadie ni ha nacido para la obediencia. En medio de sus aventuras, que incluirán aquí el caer prisionero de los franceses, un Gabriel ya muy asentado humanamente no pierde vista sus objetivos de liberar a Inés, en manos de su padre, que pretende llevársela con él a Francia, y procura transmitir serenidad a su madre después de un intento fallido: «Tengo la seguridad de que lo conseguiré. Señora, Dios está con nosotros; y si en la ocasión terrible que acaba de pasar no nos ha favorecido, es porque nos exige mayores y más nobles esfuerzos para merecer el galardón de su misericordia infinita. Señora condesa —añadí levantándome—, ánimo. Dios está con nosotros».

Pero lo que lleva el peso del relato, como dije, son las acciones de los guerrilleros, en especial de Trijueque. De él dice Gabriel que «era un gigante, un coloso, la bestia heroica de la guerra, de fuerte espíritu y fortísimo cuerpo, de musculatura ciclópea, de energía salvaje, de brutal entereza, un pedazo de barro humano, con el cual Dios podía haber hecho el físico de cuatro almas delicadas; era el genio de la guerra en su forma abrupta y primitiva, una montaña animada, el hombre que esgrimió el canto rodado o el hacha de piedra en la época de los primeros odios de la historia; era la batalla personificada, la más exacta expresión humana del golpe brutal que hiende, abolla, rompe, pulveriza y destroza». Su modo de actuar en medio de una batalla la describe así: «El brazo derecho del clérigo, armado de sable, era un brazo exterminador que no caía sino para mandar un alma al otro mundo. Detrás de él ¿quién podía ser cobarde? Su horrible presencia infundía pánico a los contrarios, los cuales ignoraban a qué casta de animales pertenecía aquel gigante negro, que parecía dotado de alas para volar, de garras para herir y de incomprensible fluido magnético para desconcertar. Un tigre que tomara humana forma, no sería de otra manera que como era mosén Antón».

Don Juan Martín era «un Hércules de estatura poco más que mediana, una organización hecha para la guerra, una persona de considerable fuerza muscular, un cuerpo de bronce que encerraba la energía, la actividad, la resistencia, la terquedad, el arrojo frenético del Mediodía, junto con la paciencia de la gente del Norte. (…) En el hablar era tardo y torpe, pero expresivo, y a cada instante demostraba no haber cursado en academias militares ni civiles. Tenía empeño en despreciar las formas cultas, suponiendo condición frívola y adamada en todos los que no eran modelo de rudeza primitiva y sí de carácter refractario a la selvática actividad de la guerra de montaña. Sus mismas virtudes y su benevolencia y generosidad eran ásperas como plantas silvestres que contienen zumos salutíferos, pero cuyas hojas están llenas de pinchos. Poseía en alto grado el genio de la pequeña guerra, y después de Mina, que fue el Napoleón de las guerrillas, no hubo otro en España ni tan activo ni de tanta suerte. Estaba formado su espíritu con uno de los más visibles caracteres del genio castizo español, que necesita de la perpetua lucha para apacentar su indomable y díscola inquietud, y ha de vivir disputando de palabra u obra para creer que vive».

Explica el narrador cómo «en las guerrillas no hay verdaderas batallas; es decir, no hay ese duelo previsto y deliberado entre ejércitos que se buscan, se encuentran, eligen terreno y se baten. Las guerrillas son la sorpresa, y para que haya choque es preciso que una de las dos partes ignore la proximidad de la otra. La primera calidad del guerrillero, aun antes que el valor, es la buena andadura, porque casi siempre se vence corriendo. Los guerrilleros no se retiran, huyen y el huir no es vergonzoso en ellos. La base de su estrategia es el arte de reunirse y dispersarse. Se condensan para caer como la lluvia, y se desparraman para escapar a la persecución; de modo que los esfuerzos del ejército que se propone exterminarlos son inútiles, porque no se puede luchar con las nubes. Su principal arma no es el trabuco ni el fusil, es el terreno; sí, el terreno, porque según la facilidad y la ciencia prodigiosa con que los guerrilleros se mueven en él, parece que se modifica a cada paso prestándose a sus maniobras». En una ocasión pide disculpas al lector por su «puerilidad casi indisculpable» al detenerse a contar las hazañas de Trijueque, menos importantes sin duda que las de don Juan Martín, «pero yo quiero que aquí, como en la Naturaleza, las pequeñas cosas vayan al lado de las grandes, enlazadas y confundidas, encubriendo el misterioso lazo que une la gota de agua con la montaña y el fugaz segundo con el siglo, lleno de historia».

[Vista del libro en la Biblioteca Virtual Cervantes y en amazon.es]

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