TURGUENEV, Iván
Escritor ruso. 1818-1883. Nació en Oriol. Estudió primero en la universidad de San Petersburgo y luego en la de Berlín. De regreso a Rusia, fue funcionario pero dimitió en 1843. Se dedicó al teatro, la poesía y la novela. En sus numerosos viajes y largas estancias en distintas ciudades europeas, debidos también a los problemas que tenía en su país, difundió mucho la literatura rusa. Falleció en Bougival, cerca de París.
Obras de TURGUENEV, Iván
En este, como en los demás relatos de Turguenev, los personajes tienen consistencia, el estilo es claro y poético, el ritmo es lento pero tiene el don de captar el instante, y el realismo no impide la sutileza ni la elegancia en el modo de contar las cosas. También, como en sus otras obras, refleja con exactitud y perspicacia el ambiente de su tierra y de su época, en este caso las injusticias que generaba la institución de la servidumbre. Sus descripciones inciden en esas situaciones, por ejemplo, al mencionar a los campesinos que montaban «derrengadas cabalgaduras, vestidos de harapos, como mendigos».
En su momento, Padres e hijos atrajo gran atención por anticiparse al movimiento revolucionario ruso en su presentación del nihilista Bazarov. Hubo quienes la leyeron como un mensaje político en clave; otros se alarmaron porque decía que con ella se difundían ideas perniciosas; no faltaron quienes calificaron ya entonces a Bazarov de personaje ridículo pues, a fin de cuentas, algunas de sus ideas y planteamientos eran desmentidas en la novela por la propia vida. Leída hoy, este aspecto de la novela sigue siendo interesante: el lector percibe con claridad lo mucho que hay de inmadurez en la pose del nihilista revolucionario y acaba viendo qué inútil y absurda es su rebelión contra la condición mortal del ser humano.
De todas formas, quizá lo más perdurable y valioso es lo bien que pinta el autor ruso las relaciones entre padres e hijos. Es un prodigio de agudeza cómo muestra el choque de los deseos renovadores y las audacias de los hijos contra el inmovilismo y los temores de sus mayores, a quienes ridiculizan y acusan de ser los responsables del retraso de su generación, y cómo en poco tiempo los jóvenes rebeldes se convierten en burgueses acomodados. Y cómo, en pocos trazos, revela cómo el amor posesivo de los padres es, sin embargo, incapaz de retener a los hijos: «Un hijo es como una rama desgajada. Es como un águila: si quiere, viene, y si quiere, se va. En cambio, tú y yo somos inseparables, como dos setas en el mismo tallo», dice la madre de Basárov a su marido, cuando éste se queja de que a su hijo no le gusta estar con ellos.
Otro libro: Del álbum de un cazador.